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El Recreo

?¿Y si no logran dividir el voto opositor?

J. Luis Medina Lizalde
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02 de Mayo del 2016 00:04 hrs
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Liga Corta




Las corruptas élites mexicanas muestran signos de ansiedad ante una realidad reportada por los estudios de opinión pública: la amplia mayoría de los mexicanos es anti PRI. El abandono de la orientación social por una abierta subordinación a los intereses de una minoría y el entreguismo ante los apetitos extranjeros, provoca el alejamiento de los amplios sectores que alguna vez se identificaron con el régimen que invocaba como su principal fuente de legitimidad a la Revolución Mexicana. 

Las élites mexicanas no se resignan al auténtico juego democrático debido a una diferencia muy marcada con las ricas y poderosas minorías de otros países: la turbiedad del origen de muchas fortunas del México contemporáneo.

El primer gran susto de las élites mexicanas se produjo en las elecciones presidenciales de 1988, cuando a Cárdenas le fue arrebatado un triunfo mediante un fraude que implicó la quema de actas y boletas electorales para que no quedara registro del mismo y a la militancia panista le fue arrebatado su partido para ponerlo al servicio de los mismos intereses a los que ya servía el PRI en su fase neoliberal.

Pasarían 24 años para que estas mismas élites hicieran la misma faena con el PRD mediante el Pacto Por
México.

El PRI aún mantiene el récord de más tiempo consecutivo en el poder, desde su nacimiento como PNR en 1929 hasta el 2000 cuando el PAN se hizo de la presidencia de la República por dos sexenios, solo el
Partido Comunista Chino se le acerca, ya que en el 2020 alcanzará los 71 años de duración ininterrumpida que logró el tricolor.

Cambio de piel 

No obstante el tiempo no pasa en vano. Las generaciones de mexicanos cívicamente educadas en la reverencia al PRI ya casi desaparecen y las nuevas oleadas de votantes, sobre todo las escolarizadas, no suelen sumarse al voto duro de ningún partido. Tal circunstancia torna frágil el dominio tricolor al hacerlo depender de la división de los votos anti PRI, así lo muestra la situación estado por estado y municipio por municipio con la excepción de algunos cada vez más reducidos enclaves hasta ahora impenetrables. De modo tal que la certeza de la victoria priísta se desvanece. 

Fidel Velázquez, el legendario líder obrero, longevo pilar del PRI, dijo en una de sus celebradas conferencias de los lunes que el PRI había llegado al poder empuñando las armas y que solo así los echarían. Pero murió poco tiempo antes de que el PAN accediera a la Presidencia de la República, sin un disparo para hacer gobernar a los mismos que el PRI venía haciéndolo y que no eran los obreros o los campesinos precisamente, sino las élites que algunos llaman “poderes fácticos” y que son las instaladas en la cima del poder, si sabemos distinguir entre los hacendados y sus mayordomos. Siendo inevitable preguntarnos si estas élites están dispuestas a patrocinar violencia contra un pueblo harto de la desigualdad y opresión, dispuesto a cambiar el rumbo con su voto y prevenido contra la estrategia de dividir el voto verdaderamente opositor.

Represores al ataque 

Lo anterior viene al caso porque al final del período ordinario de sesiones, la Cámara de Senadores aprobó reformas al Código de Justicia Militar y un nuevo Código Militar de Procedimientos Penales que legaliza cateos a domicilios y propiedades de civiles, e inclusive de recintos como el de las propias Cámaras Legislativas y posibilita la intercepción de comunicaciones de civiles, llegando al extremo por demás aberrante de hacer intervenir en procesos a menores de 12 años a los que, al igual que los imputados, según el artículo 47 del Código de marras se “les exhortará a que se conduzcan con la verdad”. 

Ni los diputados, que días antes habían turnado este engendro dictatorial a la cámara revisora ni los senadores, se dignaron a atender los exhortos en la materia, que mediante un documento les hizo llegar el Alto Comisionado de Los Derechos Humanos de la ONU. 

Dicha reforma y la ley Atenco, la campaña canalla contra los expertos del GIEL que confirman  la prevalencia de la tortura para fabricar la “verdad histórica” de Ayotzinapa, la brutalidad contra los profesores que protestan contra la reforma falsamente educativa, constituyen signos de que las élites buscan imponer un régimen policíaco militar, si nos dejamos.

Nos encontramos el jueves en El Recreo