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Sindicato, como otro patrón 

Lucía Dinorah Bañuelos
~
06 de Mayo del 2016 22:04 hrs
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Liga Corta




Imagen /
ZACATECAS.- Actualmente formar un sindicato no es una misión casi imposible y peligrosa que ponga en riesgo el empleo de los trabajadores, es tan sencillo que cualquiera que reúna 20 personas puede registrar uno.

Aunque la idea fundamental de los sindicatos es pugnar por los derechos de los trabajadores y preservarlos en la relación obrero-patronal, así como para promover la productividad de los centros de trabajo, la realidad es que con patrón o sin él se pueden organizar quienes lo deseen.

Actualmente hay sindicatos de trabajadores independientes que no tienen patrón con quien negociar mejoras laborales ni con quien acordar estrategias de productividad, como los de aseadores de calzado o los tianguistas.

Esos gremios aunque organizados, no pueden emplazar a huelga porque no hay a quien exigir, por ejemplo un contrato colectivo de trabajo o mejoras laborales.

Estos se organizan para, haciendo uso de su fuerza, gestionar o exigir beneficios a las autoridades municipales o estatales, fijar precios entre ellos mismos y tener un vocero ante la autoridad.

Ejemplo de ello son los sindicatos de taxistas quienes se conforman en tales organismos para demandar concesiones de transporte al Gobierno del Estado; o los aseadores de calzado, que juntos gestionan ante los ayuntamientos sitios fijos para ejercer su oficio.

Actualmente la Junta Local de Conciliación y Arbitraje de Zacatecas tiene registrados 485 sindicatos de los cuales están vigentes 294.

Predominan los del sector educativo, de materialistas, de músicos y de la industria de la construcción.
Pero en el largo listado aparecen también de pepenadores, albañiles, tianguistas, aseadores de calzado, el de mercadiadores y televendedores y el de trabajadores de confianza  del CECITEZ.
 
¿Cómo se forma un sindicato?   
De acuerdo con el artículo 364 de la Ley Federal del Trabajo los sindicatos deberán constituirse con 20 trabajadores en servicio activo o con tres patrones, por lo menos, y deben registrarse  (art. 365) en la Secretaría del Trabajo y Previsión Social los federales y en las Junta Local de Conciliación y Arbitraje (JLCA) los del estado.

Los más grandes registrados en la JLCA son los de las cervecera Modelo y los de la empresa Delphi Cableados, esta última con cuatro plantas y casi 8 mil trabajadores.

De acuerdo con información de la junta, existen 23 sindicatos afiliados a la CROC, 240 a la CTM y 45 independientes; la mayoría con cambio de dirigencia cada dos o tres años.

Todos los trámites para registrar y permanecer en el padrón de sindicatos son totalmente gratuitos, informó Carlos Almaraz Núñez, presidente de la JLCA, quien afirmó que el único impedimento para registrar alguno es que no se cubran todos los requisitos que marca la ley.

De esta manera al llegar la audiencia para dar vista, los interesados deben exhibir la documentación completa que se exige y tener al menos el número mínimo de miembros que la ley estipula.

Si no se cubren tales requisitos se le niega irrevocablemente el registro, sin posibilidad de amparo.

Sin embargo, explicó Almaraz, los mismos interesados pueden iniciar de nueva cuenta el trámite, cuidando que no falte ni un documento ni cualquier otra cosa para pedir su registro. Una vez entregada la documentación la JLCA dispone de 60 días naturales para resolver si procede o no, al término del plazo, si no ha dado una resolución, a los tres días se da por hecho el registro.   

La JLCA no tiene injerencia en la vida sindical, aclaró Almaraz Núñez, no cobran por su vigencia ni por la cantidad de agremiados que tengan ni por nada.

Los sindicatos, en cambio, sí adquieren obligaciones con la autoridad, como por ejemplo, deben informar sobre las altas y bajas de sus miembros y avisar de los cambios de mesa directiva.
 
Contratos colectivos de trabajo
A diferencia de los sindicatos gremiales, que no tienen patrones, los empresariales o de instituciones ofrecen beneficios para sus miembros, uno de ellos es el contrato colectivo de trabajo.

Este se celebra entre los trabajadores sindicalizados y los patrones en beneficio de sus empresas o instituciones, generalmente tras un diálogo entre las partes. De no llegar a acuerdos se pude emplazar a huelga, con la posibilidad de estallar o no, según el desarrollo de las negociaciones.

Anualmente la JLCA registra entre 250 y 300 contratos colectivos, informó Almaraz Núñez, de los que dijo, destaca la disponibilidad de los patrones y trabajadores para negociar.

La diferencia entre un contrato individual de trabajo y uno colectivo, es que el primero generalmente se sujeta estrictamente a las prestaciones de ley, en cambio el segundo busca siempre beneficios superiores a los  marcados por la ley, como más aguinaldo, más vacaciones o más salario.

¿Sirven lo sindicatos?
En un sondeo entre 11 trabajadores pertenecientes a diversos sindicatos cuya única pregunta fue: ¿Le sirve de algo ser sindicalizado?, las respuestas fueron diversas.

Cinco coinciden que por medio de sus organizaciones tienen beneficios como contratos colectivos de trabajo.

Dos afirman que sin la intervención de estos  no hubieran tenido promociones laborales (ascensos), pues aunque hubieran cubierto el perfil, estos son los que manejan el escalafón.

Destaca que seis de los consultados dijeron que gracias a este pudieron entrar al trabajo, “de otra forma hubiera sido imposible, pues los que controlan entradas y salidas son ellos. Hay que conocer a alguien del sindicato”.

Otros dos dijeron que sabían que había sindicato porque les descontaban cada semana lo de la cuota, pero que en sí no sentían su presencia.

Dos más (de gremios independientes) externaron que estaban sindicalizados para ser contemplados en la entrega de beneficios (concesiones de taxis), pero que sabían que todo era un arreglo “de arriba”, pero se veían obligados a pertenecer a alguno porque “si así no la tenían asegurada, sin estar en un sindicato,
menos”.

Una persona dijo que sí dan beneficios, sobre todo en prestaciones más altas de las que contempla la ley,  pero que se los cobran “caro” pues tienen que asistir a marchas o plantones.