×
×
×


Búsqueda


Introduzca su búsqueda



La vida consagrada a Dios
Cicerón Muro Cabral 17-10-2013 21:50 hrs

Compartir

×


Compartir



Liga Corta




El pasado mes, Pietro Parolin el Secretario de Estado del Vaticano, el número dos después de sus santidad Francisco I, hizo a mi parecer una de las declaraciones más polémicas y que han causado más revuelo en los fieles católicos en estos tiempos: “El celibato no es un dogma de la Iglesia y se puede discutir porque es una tradición eclesiástica”.

Estas declaraciones han causado gran debate alrededor del mundo tanto en el campo eclesiástico, como en el mundo de los laicos, y creo que la discusión de esta tradición es de suma importancia para la apertura de la Iglesia a estos nuevos tiempos.

El celibato sacerdotal puede entenderse como la abstinencia al matrimonio y demás relaciones sexuales por parte del clero; la castidad perpetua.

El celibato comenzó a implementarse en las iglesias de occidente alrededor del siglo IV D.C. a través de los acuerdos logrados en varios concilios realizados, como los son el Concilio de Elvira, el de Nicea, el de Trento, etc… basándose en las interpretaciones de las Sagradas Escrituras (sobre todo en los Evangelios) y en algunos padres de la iglesia. Varias iglesias de oriente no aceptaron estos acuerdos, y hoy en día su clero tiene siempre la elección sobre aceptar o no ser célibe.

La discusión sobre el tema debe ser uno de los principales intereses de la Iglesia, y creo que es de suma importancia que exista una reforma para que el celibato sea opcional y vaya la redundancia, no obligatorio para quienes quieren ofrecer su vida a Dios.

Psicológicamente la supresión de la sexualidad en el hombre, no trae más que desórdenes y problemas en el individuo; que a la larga trae consecuencias que afectan más allá de éste.

Esto ha ocasionado unas de las grandes manchas de la Iglesia, un problema que no se debe ocultar, se debe investigar, castigar y sobre todo prevenir; la pederastia. ¿Con que cara pueden salir los fieles a criticar la homosexualidad (crítica que debe acabar) cuando no salen a criticar los aterradores casos de pederastia?.

Se puede imitar en cierto grado la vida de Jesús, pero tratar de imitarlo en su castidad es olvidar que él es Dios; el hijo de Dios, un ser divino, olvidamos que nosotros somos hombres, que nos equivocamos y que pecamos.

La vida consagrada a Dios mediante el sacerdocio, es la vida que se debe aprender de los apóstoles, como por el ejemplo la vida de Pedro; hombre que tuvo esposa e hijo, hombre quien edifico la Iglesia, un hombre que como todo hombre; tuvo sus grandes errores y sus pecados, pero que por causa de su arrepentimiento fue perdonado por Dios.


 
Tags