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Actos cínicos 
Juan Carlos Ramos León 15-06-2014 21:40 hrs

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Liga Corta




En mis tiempos, los maestros solían organizar actos cívicos. Hoy los maestros organizan actos cínicos.

El numerito que se armaron el jueves pasado nos tiene ya cansados a más de un ciudadano de a pie que no tenemos la culpa de sus problemas.

El asunto ahora es que no tenemos el derecho de ocuparnos de nuestros propios problemas porque ya le encontraron que la forma más eficaz de hacerse escuchar es desquiciando las vías de comunicación urbana.

La cuestión, también, es que nadie les ha hecho entender -por la buena o por la mala- que su derecho a manifestarse termina donde comienza nuestro derecho a circular libremente por las calles.

Si una persona llevaba prisa porque se sentía mal y corría al hospital, u otra tenía el tiempo contado para terminar un trámite iniciado semanas atrás y solo le quedaba hasta ese día para completarlo o sencillamente quien ya ansiaba reunirse con sus seres queridos después de una angustiosa mañana de trabajo, fueron cosas que a ellos no les importaron; estacionaron a medio boulevard sus coches, les levantaron los cofres y salieron con que “se les habían descompuesto”.

Debería de permitirse la tortura para el cinismo.

Yo hago otro atento llamado a la autoridad. Ya estuvo. No puede ser que les proteja más a ellos en su “derecho a manifestarse” que a nosotros en nuestro derecho a circular libremente.

Desde temprano ese día hubo agentes de tránsito apostados en puntos estratégicos para desviar el tráfico hacia “vías alternas” (que cada vez hay menos porque todas están bloqueadas por algo).

Y yo digo: ¿y luego? O sea que, ante la amenaza de bloqueo del boulevard, en lugar de enviar un grupo de antimotines a impedirlo mandan a los tránsitos a facilitárselos. Está claro quiénes son su prioridad.

Que se están manifestando porque les retiraron un subsidio a los impuestos que nos gravan a todos.

No, pues a mí tampoco me gusta que me cobren impuestos, pero no por ello voy a ir a trastornar al vecino para que el gobierno me cumpla mi caprichito.

Yo he tratado de ser muy claro y de llamar al pan, pan y al vino, vino y aquí creo que la solución la tiene el gobierno porque es él mismo quien se ha granjeado el problema.

Durante años ha estado consintiendo al “niño malcriado” del magisterio dándole a manos llenas con el fin, claro, de tenerlo contento y vendiéndole cada vez más caro su amor en tiempos electorales.

Si les han estado poniendo el chupón para que no lloren ahora a ver cómo le hacen para marcarles un hasta aquí y devolver a la ciudadanía, que cada vez está más cansada de estos berrinches, el respeto a sus legítimos derechos.
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