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Alan y Fabiola se juran amor en una emotiva ceremonia
Norma Bernal 18-09-2013 23:44 hrs

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Norma Bernal / Alan y Fabiola después de darse el Sí ante Dios
Norma Bernal / Rafael Macías Torres y Lourdes Muñoz Caldera, papás de Fabiola
Norma Bernal / Las familias Delgado Solís y Martínez se la pasaron de lo mejor.
Alan Martínez Trujillo y Laura Fabiola Macías Muñoz, luego de convertirse en novios e ir descubriendo poco a poco su amor, decidieron culminar esta etapa en sus vidas e iniciar otra al convertirse en marido y mujer ante Dios.

Al tomar esta decisión tan importante, ambos contaron con la bendición de sus padres.

Rafael Macías Torres y Lourdes Muñoz Caldera, papás de Fabiola; Héctor Martínez Sagrado y Sara Trujillo Trujillo, progenitores de Alan, quienes elevaron una oración por la felicidad de sus hijos.

La ceremonia religiosa tuvo lugar en el templo de Nuestra Señora de La Purificación, donde Alan espero a su amada en el altar, mientras que ella entró al lugar en brazos de su padre para ser entregada a su gran amor.

Los enamorados escucharon atentos la liturgia, después al sacerdote, quien les pidió que el amor que se profesan ahora continúe siempre, para ello es necesario tener confianza, comunicación e ir guiados de la mano de Dios.

Para llevar a cabo el matrimonio, pidió a Carlos Trujillo entregar los anillos, con ellos se prometieron amor y fidelidad, además de decir sí al ser marido y mujer.

Enseguida Montserrat Martínez y Paulina Macías dieron las arras, que son símbolo de que nunca faltará nada en su hogar.

Finalmente, Máximo Rodríguez y Gema Muñoz colocaron el lazo que unirá a los nuevos esposos hasta que la muerte los separe.

La celebración del enlace se realizó en el salón Eventos California, donde familiares y amigos se dieron cita para felicitar a los novios y desearle una vida prospera y llena de amor.

Se inició la fiesta con el vals de Fabiola a lado de su padre y luego junto a Alan, un momento, especial que logró sacar algunas lágrimas a los presentes.

Enseguida los enamorados compartieron el pan el vino con sus invitados, no sin antes brindar por su amor.

La fiesta se prolongó hasta las primeras horas del día siguiente, Alan y Fabiola agradecieron la presencia de cada una de las personas por ser testigos del mejor día de sus vidas.
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