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Alicia Delgado, una vida consagrada a Dios 
Alejandro Román 14-12-2013 19:10 hrs

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César Chacón / Desde hace ocho años Alicia Delgado dirige el asilo de ancianos La Divina Providencia, por lo que fue galardonada por la CDHEZ por su labor altruista el pasado 11 de diciembre.
César Chacón / La soledad de los adultos mayores la conmueve.
César Chacón / Entregar su vida a Dios le permite servir a los demás.
César Chacón / Aprendió a dar todo sin esperar nada a cambio.
César Chacón / Alicia Delgado es originaria de Jalisco y desde joven siempre mostró su vocación religiosa.
Alicia Delgado Nieto, directora del Asilo de Ancianos La Divina Providencia, del municipio de Guadalupe, ha entregado su vida al servicio consagrado a Dios y al prójimo desde hace 53 años; ocho de ellos ha estado al frente del asilo que recientemente fue galardonado con el Premio Estatal de los Derechos Humanos.

Por una instrucción de su superiora, ella quedó al frente del asilo. Recuerda que lo que más le conmovió fue el hecho de que los adultos de la tercera edad no tienen quién les atienda y vea por ellos.

Su vocación
Originaria del municipio de Encarnación de Díaz, Jalisco, nació el 8 de noviembre de 1941.

Alicia recuerda que su madre siempre le enseñó a ir a misa y a acudir al catecismo, por lo que desde muy pequeña supo reconocer la presencia de Dios en su vida y determinar su camino de servicio.

Desde los cuatro años de edad Alicia ya deseaba ser religiosa, las monjas que la instruían en el colegio eran su inspiración, por lo que pensó: “yo no me voy a casar para hacerme monjita” y a los 16 años ingresó a la
Congregación de Hijas Mínimas de María Inmaculada.

Su deseo siempre fue entregar su vida a Dios, consagración que le ha permitido entregar su vida al servicio a los demás, como un fruto del amor a un ser divino.

Hermana mayor
Delgado Nieto está al frente del asilo desde hace más de ocho años; ella reconoce que su función al interior del mismo es ser la hermana mayor y ayudar a Dios y a la Virgen María a cuidad de sus semejantes.

Su labor es coordinar la atención adecuada de cada uno de los 27 adultos mayores que ahí viven. Siempre ve milagros, dice, pues asegura que, cuando hace falta una tarea, siempre se encuentra con las personas adecuadas para llevarla a cabo.

Dar a cambio de nada
Aún recuerda que mientras ella trabajó en un centro de rehabilitación de adicciones, aprendió a dar todo, a cuidar y orar sin esperar nada a cambio. Eran las palabras de los que habían renovado sus vidas las que la motivaban cuando ella pensaba que no hacía nada.

Alicia Delgado no concibe la vida sin Dios y, pese a no tener hijos, no se siente sola, pues su Creador está con ella, afirma.

Al respecto, expresó que "el propósito de la vida es amar a Dios y al prójimo, manteniendo siempre el espíritu de servicio y caridad".

Propósito en la vida
Reconoce que el propósito de su vida es la comunión con Dios y que la consecuencia de esta consagración es el cuidado del otro, lo que la mantiene muy ocupada y feliz.

Sus buenas decisiones en la vida las ha basado en señales de Dios, las cuales reconoce cuando siente paz en el corazón.

Su vida de servicio la llevó a trabajar de enfermera en los hospitales de los Servicios de Salud de Zacatecas (SSZ), en albergues de rehabilitación de adicciones y al cuidado de niños y ancianos en diferentes espacios, siempre con la mira de servir a Dios.

Además, admite que la oración es más necesaria que el alimento, pues dice que esta guía es la que le permite tratar bien a los demás y permanecer unida a Dios.
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