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“Calladitas”
Mara Muñoz Galván 10-09-2014 00:30 hrs

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Liga Corta




Imagínese que está en su centro de trabajo, entran tres hombres armados con armas blancas y le propinan una paliza entre amenazas. Inconcebible, ¿no? Eso mismo le pasó a una joven reportera del periódico El Heraldo en Silao. 

Karla Janeth Silva se desempeña como periodista en temas sociales y políticos en la corresponsalía de su diario en Silao; sus notas no habían sido del agrado del presidente municipal de esta ciudad de vocación agrícola e industrial.

En las fotografías tomadas después del atentado, Karla Janeth se ve con el rostro cubierto de sangre, la golpiza le provocó un edema cerebral y aún se encuentra en observación médica. 

Todo parece indicar que la osadía de esta reportera fue denunciar la falta de servicios públicos y la inseguridad en su natal Silao.

“Bájale de huevos a tus notas”, fue la advertencia la tarde del pasado jueves, día en que recibió el ataque. Aunque no era la primera advertencia, antes, el propio presidente municipal de esta ciudad le había pedido en tono serio “ya no me tire tanto”.

La incipiente libertad de prensa en México se ve seriamente amenazada por eventos como este. 
A la autocensura de periodistas por el crimen organizado se suma la reacción de autoridades corruptas que ven sus intereses en peligro ante un oficio periodístico serio. 

Si a todo esto sumamos la censura en los medios de comunicación por intereses comerciales, nos queda un escenario sumamente desalentador que pone en duda la calidad de información que recibimos.

En lo que va del año tres periodistas han sido asesinadas en México; desde 2007, 50 profesionales de la información han muerto. 

La característica en común entre las víctimas es la impunidad. Ser periodista en México no garantiza justicia ante la agresión; aun así hay reporteros  que salen a investigar a sabiendas de la censura en sus medios y el riesgo en las calles. Hombres y mujeres armados de verdadero valor.

El acontecimiento sucedido en Silao, Guanajuato a Karla Janeth Silva no puede quedar impune. 

El autor intelectual de estos hechos así como los maleantes que los perpetraron deben pagar su crimen.

Dejar este caso impune es abonarle al deterioro de la libertad de expresión en México. 

Además, la golpiza a Karla Janeth atenta contra su condición de mujer; es un acto machista, manifestación de una cultura patriarcal que menosprecia a las mujeres y las denigra: “calladitas se ven más bonitas”.
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