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Camarena, ejemplo de valentía
David Vega 21-02-2014 22:30 hrs

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Daniel Camarena es considerado el primer zacatecano que levantó las armas a favor de la Independencia de México el 8 de octubre de 1810 en su natal Nochistlán e invitó a sus habitantes para que unidos marcharan en la lucha que se encaminaba a la liberación del pueblo mexicano de la monarquía española.

Nació en Nochistlán en 1778 y fue bautizado en el Templo de San Francisco de Asís el 12 de mayo de ese mismo año, sus padres fueron don Francisco de Velasco y Camarena y Sebastiana González Bermejo, familia establecida en la comunidad desde generaciones atrás por Luis Velasco a principios del siglo 17 y su mujer Melchora de los Reyes Durán.

Gracias al entorno que lo rodeaba, Daniel Camarena siempre estuvo informado de las intenciones y preparaciones para independizar a México, ya que su familia se relacionaba dentro del núcleo clerical, además influyó la amistad con Rafael Iriad, mismo que lo comisionó para que tomara los bienes españoles y los aprehendiera.

Posteriormente en la fecha que le diera fama, el 8 de octubre de 1810 muchos lo siguieron, convencidos de que podrían enfrentar problemas graves y quizás encontrarían incluso la muerte, pero aun así no lo pensaron dos veces si su aportación ayudaba un poco a la libertad y soberanía de México.

Otro de sus logros fue aprehender a Francisco Rendón, intendente de Zacatecas, cuando éste huía y lo entregó al cura Miguel Hidalgo, quien se encontraba en Guadalajara.

Cuando Daniel Camarena vivió por un tiempo en Guadalajara peleó contra el general realista Félix María Calleja, servidor fiel del Rey, quien derrota al batallón de los insurgentes en puente Calderón, lo que provoca el retorno de Daniel Camarena a Nochistlán, donde intenta reagrupar a su pequeño ejército, pero al llegar a Jalpa lo delatan y es capturado el 18 de febrero de 1811 por Antonio Garcilaso.

Después es enviado a Lagos de Moreno, Jalisco, donde fue fusilado el 22 de febrero de 1811, por orden del licenciado Francisco Nava, quien lo condena en un principio a ser decapitado, pero al no tener verdugo en ese momento se ordenó que lo fusilaran en la plazuela de San Felipe.

A pesar de lo corta pero significativa vida, los habitantes del municipio de Nochistlán lo recuerdan como una persona que sacó el sentir patriótico de su pueblo en lucha de su patria y libertad.
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