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Cartas desde el exilio
 Las flores de la pobreza
Miguel G. Ochoa Santos 20-10-2013 21:30 hrs

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Liga Corta




Hace unos pocos días, la prensa nacional dio a conocer el reportaje de la revista estadounidense Wired, donde se narra cómo una niña de 12 años de la ciudad de Matamoros logró destacar en la prueba Enlace 2012 en el ámbito de las matemáticas. En la portada de la publicación el calificativo estampado sobre la imagen de ella es enfático: La próxima Steve Jobs.

No se trata de una cría pequeño burguesa o rica, acostumbrada al buen comer y a los privilegios que tienen quienes viven de manera holgada. Todo lo contrario, Paloma Noyola Bueno proviene de una familia humilde, cuyo padre murió a causa de una enfermedad provocada por el oficio cruel y tóxico que desarrollaba cotidianamente para sacar adelante a su prole: pepenador de basura.

Sin embargo, la miseria económica nunca fue pretexto para abandonar la escuela, como tampoco lo fue para un padre siempre atento a las preocupaciones de la hija y entusiasmado por escuchar las hazañas escolares que ésta le contaba diariamente. Pero el sistema nuestro, mediocre y politizado hasta la médula, rápidamente se encargó de cercenar los sueños de Paloma. Pese a que obtuvo el primer lugar a nivel nacional, los estímulos otorgados por su notable desempeño académico pronto le fueron retirados, acaso porque los gastos de nuestros funcionarios y políticos son más relevantes para el crecimiento de la Nación.

Así que el destino de Paloma, flor de la pobreza, quizá sea incierto, aunque seguramente la atención y cariño que le ha dispensado la revista Wired provocará que los sempiternos arribistas busquen capitalizar el prestigio conquistado por ella. No importa, ojalá que pueda conseguir recursos suficientes para desplegar todos sus potenciales en el mundo de la academia y de la investigación, ya que de las Gordillo, el SNTE y la CNTE poco se puede esperar. Viven de la educación, pero nada aportan a su progreso. En realidad son expertos en los procesos de involución revolucionaria.

Más que negociar con las mafias educativas, los gobiernos nacionales y locales deberían estudiar este caso porque podrían aprender muchísimo de la realidad nuestra. En lugar de tirar el dinero para apagar las hogueras de la grilla, debiesen charlar con el profesor de matemáticas que preparó con esmero y creatividad a Paloma y sus compañeros. Sergio Juárez Correa les podría demostrar cómo el ingenio, la sabiduría, la pasión por el aprendizaje y el cariño por el prójimo son los pilares de una verdadera vocación magisterial.

Dudo que funcionarios y grillos se interesen por algo tan opuesto a los arrobos que la adrenalina política produce.

 
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