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?¿Conociste a "Pavitos"?
Redacción 17-01-2014 12:02 hrs

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Liga Corta




Archivo /
ZACATECAS.- Una luz dejó de brillar; esa que iluminaba con sonrisas los rostros de decenas de personas que lo conocieron y que tuvieron la oportunidad de compartir con él algún chascarrillo o un rato agradable por su presencia.

Nos referimos a Pavitos, un personaje conocido entre muchos habitantes de la capital así como trabajadores del volante, principalmente taxis y camiones, además de agentes de tránsito, por tratar de ser un guardián del orden vial.

Falleció el pasado 5 de enero a causa de un coma diabético.

Pablo Antonio Alanís Aguayo, era su nombre y tenía 28 años. 

Uno de sus primos, José Alanís, comentó que desde los 8 años le llamó la atención ser policía de tránsito; siempre con su silbato en mano cooperaba para organizar la circulación como todo buen vigilante.

Se salía de sus casa diariamente desde las 7 de la mañana y regresaba hasta las 9 de la noche, y en todo ese tiempo se la pasaba entre calles, avenidas y bulevares aledaños al Centro Histórico, eso sí, bien uniformado con sus pantalones planchados, su camisa blanca, su gorra y hasta su corbata bien anudada.

Pavitos no tuvo la oportunidad de asistir a una escuela común, pero si fue a una escuela especial donde convivió con niños con capacidades diferentes y aprendió a valerse por sí mismo.

Era un chavo independiente que sabía lo que hacía y que además le gustaba.

Su vida estuvo llena de obstáculos que fue venciendo poco a poco; su primo José dijo que hace 6 años su madre que era la que lo cuidaba mientras su padre trabajaba en Jerez, se le adelantó en el camino.

Desde entonces, un tío también de nombre José, se hizo cargo de Pavitos, quién vivía con él en la calle del Niño de la colonia Pánfilo Natera, donde los vecinos le tenían gran afecto; y es que nunca le faltó amor ni cariño.

Tal era la simpatía que sentían por su persona, que los mismos agentes de tránsito se cooperaban y le daban algunas monedas, mismas que se gastaba en comprar refrescos que en ocasiones eran de hasta dos litros.

Esto terminó perjudicándolo ya que con el paso del tiempo adquirió la terrible enfermedad de la diabetes sin que él ni sus familiares supieran hasta que lo hospitalizaron un día antes de su muerte.

Los síntomas se manifestaron cuando comenzó a sentir un fuerte dolor en el abdomen que lo llevó a entrar la tarde del sábado cuatro de enero a un coma inducido del cual no se pudo recuperar, y falleció la madrugada del domingo cinco.

Ahora, los restos de Pavitos descansan junto a los de su madre en el panteón municipal de Cuahutémoc, antes San Pedro Piedra Gorda.

Y su ropa de tránsito quedará guardada en el baúl de los recuerdos, esos que provocaron sonrisas y mucha alegría por su amistad entre sus conocidos.
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