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Culpables por omisión
Aquiles González Navarro 13-11-2014 21:29 hrs

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Matar, golpear, reprimir o desaparecer a los ayotzinapos se había hecho una rutinaria consecuencia derivada.

Por eso un presidentillo y su malvada esposa, convencidos de su impunidad y protegidos por una amplísima capa del poder, pudieron pergeñar tan perversa orden y darla a sus asesinos disfrazados de policías. Por eso partidos políticos, procuradurías y secretarías de gobierno, estatales o federales, militares o centros de inteligencia no se movieron de manera preventiva.”(Luis Linares Zapata- La Jornada- 12 nov.-14)

El viernes 7 de noviembre pasado, el procurador General de la República ofreció una conferencia de prensa para informar el resultado de las últimas investigaciones sobre el caso de los estudiantes normalistas desaparecidos. De entrada las palabras del funcionario causaron indignación que se fue poco a poco transformando en irritación. La falta de respeto al sentido común de la gente fue la motivación para ello. “Hoy se cumplen 33 días desde que la fiscalía de Guerrero declinó la competencia y le turnó a la PGR la investigación sobre los hechos delictivos ocurridos entre el 26 y 27 de septiembre en Iguala, Guerrero”.

Fueron las palabras de inicio. Seguramente miles de abogados de todo el país y del extranjero
escuchábamos atónitos y no era para menos.

Las procuradurías de justicia de las entidades federativas carecen de facultades para declinar los asuntos a la competencia del Ministerio Público Federal y es éste, el que, al considerar que los hechos pudieran tipificar alguna conducta prevista en el Código Penal Federal o en leyes penales especiales; por el principio de atracción, saca del ámbito de competencia local el asunto y se abroga la facultad de conocer para la investigación y el posterior ejercicio de acción penal a tribunales federales.

Luego nos preguntamos: ¿Por qué mintió el Procurador? La respuesta es lógica: para exculpar a su patrón el Presidente de la República, a miembros del Ejército y a la Secretaría de Gobernación y su CISEN, de la tardía respuesta a los clamores de auxilio que los padres de los normalistas y sociedad civil nacional plantearon al Presidente inmediatamente de ocurridos los hechos. El asunto es competencia de las autoridades de Guerrero, fue la respuesta presidencial y así transcurrieron más de siete días.

Más de siete días en que las autoridades federales permanecieron inactivas y a la simple expectativa de las actuaciones (si las hubo) del gobierno de Guerrero. Siete valiosos días perdidos, más de 178 horas en que, una disposición oportuna del gobierno federal, tal vez hubiera rescatado con vida a los jóvenes estudiantes, pues tratándose de secuestro o de desaparición forzada, las primeras 24 y 48 horas son vitales para el rescate de la víctima. Posteriores a ello, cada segundo que pasa va desvaneciendo esa posibilidad.

Obviamente, no se puede pretender culpar a las autoridades federales de la desaparición y posible muerte de los estudiantes, pero sí de la inactividad de militares y policías federales la noche y madrugada de los hechos, cuando los policías municipales disparaban en contra de los jóvenes, ocasionando la muerte a seis y el posterior secuestro a la vista y paciencia de los federales. Inactividad criminal.

Tampoco se puede culpar al Presidente de la República ni a la PGR de los hechos, pero sí de la conducta por omisión al no intervenir inmediatamente para la localización y rescate de los normalistas.

Las conductas delictivas se dan por acción o por omisión, por eso el delito de abuso de autoridad previsto en el artículo 215 fracción 3 del Código Penal Federal dice que lo comete el servidor público, “cuando indebidamente retarde o niegue a los particulares la protección o servicio que tenga obligación de otorgarles…”

Plantados en la realidad, no es la pretensión de éste articulista que los culpables por omisión sean llevados a juicio. Sería iluso.

Sin embargo, si la reflexión es buena para que en adelante los mexicanos hagamos el esfuerzo para contar con una clase gobernante que brille por su honestidad, su capacidad, su humanismo y su amor a México, entonces vale la reflexión.

Docente universitario
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