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Reflexiones
Déjalos llorar
Isabel Orendain 22-05-2014 23:00 hrs

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Liga Corta




Cortesía / La constancia, la firmeza, el trabajo en equipo y la coherencia entre los padres, son las mejores armas para formar a un niño educado y seguro de sí mismo.
Cuando los niños nacen, la única forma que tienen de comunicarse es llorando; uno los alimenta, les cambia el pañal y les quita el frío o el calor. Si ya se hizo todo eso y el bebé continúa llorando, déjalo, así aprenderá sus horarios.

A los pocos días que se dé cuenta de que ya estando cubiertas sus necesidades de alimentación y de limpieza y de que llorando no obtiene nada, dejará de hacerlo.

Los niños desde que nacen soy muy inteligentes y sin querer los podemos maleducar.

Si ya los corregiste, sé firme y no te arrepientas, es muy tentador quererlos abrazar al instante, si lo haces, lo único que va a ganar es quitarte autoridad.

Un niño con autoridad y disciplina desde el principio va a ser una persona responsable y bien educada.
Es mucho más fácil decir “no” a tiempo que después tener que estar diciendo que “no” a todo y que el niño sea maleducado y haga berrinches por todo.

No te preocupes, no eres un padre o madre cruel o irresponsable, esta forma de educar forma parte del crecimiento y desarrollo del niño, de esta manera, poco a poco el niño ganará confianza y autonomía.

Muchas veces, prohibir cualquier cosa al pequeño genera sentimientos de culpabilidad, pero el infante, además de amor y cariño, necesita también que sus padres le marquen límites y normas, pues su desarrollo y su educación dependen de ello.

Es fundamental no contradecirse para que tus hijos puedan asimilar sus límites como no morder o no tocar determinados objetos; sus rutinas, como la hora de las comidas, el baño y el sueño; y sus normas, como no salir a la calle sin abrigo, ver la televisión solo media hora o pintar solo en hojas. De lo contrario, el niño se sentirá inseguro y desorientado.

La constancia, la firmeza, el trabajo en equipo y la coherencia entre los padres serán las mejores armas para empezar a poner límites y reglas.

Los límites deben ser impuestos gradualmente, pues, si ponemos muchos límites, esto puede acabar por confundirlo y el resultado será que no obedecerá.

Reflexiona y piensa que todo lo bueno en la vida cuesta y que la educación de tus hijos tiene que estar acompañada de paciencia y amor.

Aunque al principio te cueste, poco a poco verás que este modo de educar y trabajar con tus hijos ha valido la pena y que tus hijos se van a convertir en niños responsables, buenos y educados.
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