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Día del Maestro
José Luis Guardado Tiscareño 14-05-2014 21:10 hrs

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Liga Corta




La labor del docente, sin duda, es un trabajo loable y noble; compartir conocimiento y el encaminar al crecimiento intelectual y la formación de las personas, principalmente en niños y jóvenes, es sumamente gratificante.

Desafortunadamente, la conmemoración a los maestros, se ha ido convirtiendo en un protocolo burocrático, donde la dádiva a través de rifas y la condicionante laboral se vuelven el centro del festejo, lo que deja de lado las verdades necesidades del docente.

De manera personal, tengo la oportunidad y satisfacción de poder formalizar mi vida laboral como profesor de la Unidad Académica de Preparatoria de la UAZ, situación que me ha permitido desarrollarme profesional y personalmente, un proceso que me ha llevado junto a mis alumnos a seguir aprendiendo y a estimular un compromiso hacia la educación de nuestro estado y de México.

Aunque es necesario señalar que la educación en nuestro país está lejos de convertirse en motivo de orgullo nacional, en todos sus niveles y espacios existen grandes deficiencias y desigualdades que han resultado difícil de combatir y lamentablemente las reformas en educación, más parecidas a reformas laborales, están lejos de solucionar el verdadero problema.

Y como lo he dicho anteriormente, cuando desde el gobierno se imponen cambios al sistema educativo, a las relaciones laborales y académicas fuera del marco del consenso y sin tomar en cuenta la opinión de los actores involucrados, se vuelve casi imposible emprender cambios que realmente beneficien a la educación de los niños y jóvenes de nuestro país.

A pesar de ello, el papel del maestro tiene que ir más allá de las aulas, para reivindicar el liderazgo social que poco a poco ha ido perdiendo, el maestro debe ser agente de cambio no solo en sus alumnos, sino en su entorno y su sociedad, se tiene que convertir en promotor de cambios y en defensor de derechos humanos y sociales.

Se tiene que ir en contra de la cada vez más recurrente estrategia por parte del Estado, de criminalizar al magisterio y fomentar la confrontación entre la sociedad y sus maestros y, al contrario, se tiene que incentivar una vinculación efectiva entre la sociedad y sus maestros.

En el caso particular de la Universidad Autónoma de Zacatecas, el desinterés y conformismo de una gran parte de profesores ha permitido permanecer en inercias que en buena forma nos han llevado a la crisis estructural que vivimos hoy los universitarios: las diferencias políticas han permeado más que las coincidencias académicas o profesionales.

Por ello debe ser momento de superar esas diferencias y buscar juntos, como gremio, una alternativa de solución a los problemas de nuestra universidad, que los desacuerdos surgidos ante la renovación de la dirigencia del SPAUAZ se puedan superar y por lo tanto se pueda seguir fortaleciendo nuestra vida institucional y sindical en pro de la UAZ y de la educación de los jóvenes zacatecanos.
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