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Manuel Gómez Morín: el dolor evitable 
Sergio García Castañeda 11-11-2013 21:30 hrs

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El Senado de la Republica, hizo entrega de la medalla “Belisario Domínguez” “post mortem” a Manuel Gómez Morín, uno de los pensadores más excelsos que ha tenido la historia mexicana, lo recordamos como un personaje creador de instituciones, y como Rector de la UNAM.

Cuando uno ingresa al Partido Acción Nacional lo primero que aprendemos es la vida cultural y política de los fundadores de esta institución política y, Gómez Morín fue un humanista inspirado en el sufrimiento y en la realidad que había dejado consigo la Revolución Mexicana.

Antonio Caso y el maestro José Vasconcelos fueron su iluminación ideológica, ellos formaron parte de la “generación de 1915” el iusnaturalismo fue una filosofía que luchó en esos años contra el positivismo doctrina de moda justificadora de la dictadura porfirista.

Es así que motivado en la filosofía natural erige un partido con carácter permanente, que no histórico ni inmutable, pero si con la idea de hacer de esta institución un instrumento moral de brega de eternidad en la búsqueda constante del bien común.

Del caos posrevolucionario, proponía una restauración nacional, anteponiendo los valores de la democracia, la esperanza de vida, el amor, la caridad y remplazar el ánimo de encono nacional por un ánimo de generosidad y de buena voluntad.

Así las cosas, surge el movimiento humano más trascendente del siglo XX en la política mexicana “el movimiento de almas” contraria a las tesis marxistas del “movimiento de masas”.

Nace el humanismo político que toma como fundamento filosófico el existencialismo espiritual de Vasconcelos, en donde el respeto a la dignidad y el bien común no nacen como un imperativo categórico racional, sino como un entusiasmo que brota de la conciencia más íntima.

Me ha llamado la atención la metodología política del maestro Gómez Morín, como un sistema que podría salvar a México de esta podredumbre social y de la muerte de valores.

La técnica de salvación del fundador del Banco de México y de otras instituciones de trascendencia social, consiste en evitar el mal que un hombre causa a otro hombre, el dolor que origina nuestra voluntad, la ineficacia o nuestro egoísmo en la búsqueda del bien de la comunidad.

El método consiste en obrar sinceramente remediando los males para mejorar la condición de la existencia humana. El dolor común que viene de Dios es inevitable.

Pero el dolor que se hace con base al error, con engaño y con la burla de la dignidad humana es al que debemos de evitar, este es el legado más preciado del maestro Gómez Morín.
 
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