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Herón Badillo Mireles, el milagro zacatecano de Juan Pablo II
Francisco Monsivais 27-04-2014 01:00 hrs

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Cortesía / José Herón Badillo Mireles.
Felipe de Jesús Badillo Ramírez y María del Refugio Mireles expresaron su emoción por saber que Su Santidad Juan Pablo II fue elevado a los altares como Santo, después de haber sido bendecidos con el milagro de haber salvado a su hijo José Herón Badillo Mireles en su tercera visita a México en 1990.

Su enfermedad
“Nunca perdimos la fe a pesar de tanto sufrimiento, al ver que por la leucemia se nos iba como el agua de las manos la vida de nuestro hijo Herón a sus casi 5 años de edad”, relató la madre de Herón, tras haber pasado días en que los médicos les dieron un diagnóstico poco alentador.

Conocida por sus familiares y amigos como Cuquis, refirió que “desde el día que ingresó al hospital y que nos dijeron que se trataba de leucemia, Herón estuvo grave, siempre con sus plaquetas muy bajas y las defensas no se diga”.

“Estuvimos peregrinando con muchos médicos, primero lo diagnosticaron en Torreón, que fue donde inició su tratamiento y después lo llevamos al Instituto Nacional de Pediatría".

El milagro
“Desde que Herón supo que venía Juan Pablo II, inició el milagro, porque a pesar de ser un niño tan chiquito, él siguió toda la visita con un interés a diferencia de los niños de ahora, y él nos pedía que lo quería ver”, explicó.

Tras muchas penurias para salir al encuentro del Papa, por fin llegaron al aeropuerto para recibirlo.

"No sé cómo explicarlo, pero se veía en el Santo Padre un rostro de alegría, de esperanza, de júbilo… llegó, primero le dijo algo en su idioma, se agachó, lo tocó, le dio un beso y un rosario y nosotros soltamos la paloma”.

“Inmediatamente después de que estuvimos con el Santo Padre, Herón se llenó de energía y dijo 'vámonos a seguir al Santo Padre' y nos fuimos en el recorrido con el contingente hacia la Catedral (...) de ahí en adelante fue un niño normal”.

“Ahora Herón tiene su familia, su esposa; su primera niña lleva el nombre de Ana Paula en honor a Su Santidad Juan Pablo II y viene otro bebé en camino y a diario, así como nosotros, se encomienda para que lo ayude”.
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