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José Mujica, un estadista 
Ricardo Gómez Moreno 04-02-2014 21:00 hrs

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El uruguayo José Mujica ha ganado en los medios de comunicación el mote de “el presidente más pobre del mundo”.

¿Pobre porque remite a obras de caridad 87% de su salario?

¿Pobre porque su patrimonio asciende a 200 mil dólares, su finca, dos viejos Volkswagen y tres tractores?

Que sea o no el presidente más pobre carece de importancia. Antes fue diputado, senador y ministro de Ganadería y Agricultura. Si con esos tres cargos no se hizo rico, conforme la usanza en algunos países latinoamericanos, muy destacadamente México, sí llama la atención.

Muchísimos políticos nuestros dirán, según su lógica doctrinaria, que un presidente pobre será un pobre presidente. Ese modelo, por fortuna, no es universal

Él no se siente pobre y con el estoico Séneca, aclara: “pobre es quien precisa mucho”.

Al antiguo guerrillero le bastan para vivir bien una finca en la que cultiva flores y hortalizas, y su casa de tres habitaciones, estancia y cocina. Cuanto más se tiene con más preocupación se vive y se pierde la libertad, asevera.

Los 14 años que estuvo prisionero cuando en su país hubo dictaduras militares, le sirvieron para pensar. Casi nueve estuvo en aislamiento, incluso sin libros, “y pensaba mucho, para no volverme loco”.

Supo que, además de trabajar, se debe tener tiempo para ser libre, para hacer lo que a uno lo motiva.

“Esto es muy sencillo, pero lo hemos olvidado y caemos en el error del consumismo, de la avaricia”.

Mujica se casó con Lucía Topolansky (actual senadora), quien desde los años 60 fue su compañera de lucha ideológica e integrante del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros (MLN-T), del que él es uno de los fundadores.

Ganó notoriedad mundial cuando legalizó la producción, distribución, venta y consumo de mariguana.

En la recién terminada Segunda Cumbre de la Comisión de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), fue quizás el personaje más destacado, tanto por la audaz legalización de la mariguana, como por su discurso.

En la reunión, celebrada el 28 y 29 de enero en La Habana, recordó a los neoliberales que desarrollo no es solo sumar riquezas y aumentar el consumo. “Es la lucha por la felicidad humana”.

Luego advirtió: “si la Humanidad no es capaz de pensar como especie, si sigue pensando apenas como país, y dentro de país como clase social, y pensando solo en lo nuestro, entonces la civilización está condenada”.

Fustigó a las potencias: hay naciones, tan fuertes como criminales e irresponsables, “que son capaces de convertir en escombros a otras naciones”.

Pensar por la Humanidad toda, debe ser el gran desafío, remató.

José Mujica es realmente un estadista, un hombre ejemplar.



Periodista
ricgomm@hotmail.com
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