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Por la puerta grande
Juan Silveti Reinoso, El Tigrillo
Raúl Carballeda 21-09-2014 00:00 hrs

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Liga Corta




Archivo /
El pasado diciembre de 2013, durante la séptima corrida de la temporada grande en la Monumental Plaza México, actuaron tres de las figuras jóvenes del toreo azteca, que a no dudar, se convertirán en los ídolos que la afición taurina que México necesita: Joselito Adame, Arturo Saldívar y Diego Silveti, son esos tres chamacos, que esperamos sean inspiración de la nueva camada de novilleros que aún tienen mucho que aprender de esta juventud pujante.

Diego es miembro de una importante dinastía taurina y hoy haremos un breve apunte sobre su abuelo; nos referimos a Juan Silveti Hijo.

Juan Silveti hijo debutó como novillero en la temporada de 1949 de la Monumental Plaza México, junto con Eduardo Vargas, con quien hizo pareja en dicha plaza y con Fernando de los Reyes El Callao, en El Toreo de Cuatro Caminos.

En esa época ya se le conocía como El Tigrillo, por ser hijo de El Tigre de Guanajuato, Juan Silveti Mañón y quien desde un principio, se distinguió por su estilo clásico de torear y por su gran valor.

Ese mismo año de 1949 tomó la alternativa de manos de Fermín Rivera, atestiguando el acto el portugués Manolo Dos Santos; los toros fueron de la ganadería de La Laguna.

Al año siguiente, una vez que se había firmado el acuerdo taurino entre México y España, viajó a la Península Ibérica donde en Madrid, el 17 de junio de 1951, Antonio Bienvenida le confirmó la alternativa; el toro de la confirmación se llamó “Pavito”, de la ganadería de Manuel Sánchez Cobaleda, al que le cortó la oreja, siendo testigo nuevamente Manolo Dos Santos.

En 1952, alternando con Pablo Lozano y “Rovira”, éstos son heridos por los toros de Pablo Romero por lo que Silveti tiene que lidiar sus toros, cortando las orejas a uno de ellos.

En Madrid fue un referente durante varias temporadas, lo mismo que en El Toreo de La Condesa.

El Tigre, un magnífico torero, El Tigrillo, que le siguió los pasos, padre de El Rey, que no se quedó atrás y abuelo del Hijo del Rey, el benjamín de la dinastía, quien con su toreo elegante, clásico y valiente, continuará con los triunfos que le exigen sus ancestros.

Cambiando de tercio: nuevamente un poco lluviosa la tarde de la novena temporada novilleril de la México el domingo pasado, aunque la lluvia no influyó en los resultados.

No hubo corte de apéndices y sólo cuatro saldas al tercio por parte del hidalguense Xavier Gallardo, Édgar Badillo, Diego Emilio Luis Miguel Cuellar; los seis novilleros quedaron a deber.

Para este domingo 21 de septiembre, con novillos de Montecaldera, la décima novillada en espera de triunfadores.

Se presentan cinco novilleros y un rejoneador, todos con inmensas ilusiones. La recta final de la temporada y la espera de la tan ansiada Temporada Grande de La México.

Y…hasta la próxima. 
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