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 Reforma energética: tramposa 
Sergio García Castañeda 18-11-2013 22:00 hrs

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Liga Corta




Si la reforma laboral, educativa y la fiscal fueron un fiasco para la nación, la reforma energética se prepara para ponerla ad hoc a los requerimientos del liberalismo y de la economía globalizada.

La propuesta de la reforma constitucional de Pemex y de la CFE, de Peña Nieto a través del PRI establece que no habría cambios en el régimen constitucional de las paraestatales.

Sin embargo, esto es totalmente falso ya que al estado mexicano no le urge meter tanto las manos para privatizar a la Comisión federal de Electricidad, que inclusive desea establecerle unos candados constitucionales para que la rectoría de la CFE, sea totalmente para el Estado.

Así pues como excepción es contradictoria esta disposición porque el estado tiene prohibido celebrar concesiones, pero no contratos. Lo que equivaldría a privatizar la CFE.

Para aliviar un poco la ansiedad privatizadora de Peña Nieto, con respecto a la reforma de Pemex, introduce un enunciado en el párrafo sexto del artículo 27 constitucional en donde prohíbe “otorgar” concesiones y contratos respecto de minerales respectivos. Hasta allí está bien.

No obstante que como los materiales radiactivos no provocan tanto escozor como los hidrocarburos de origen animal o mineral la propuesta de reforma de Nieto consiste en hacer menos draconiano el término de “otorgar” y los sustituye por el de “expedir”. De tal manera que: “Tratándose del petróleo y de los carburos de hidrogeno sólidos, líquidos o gaseosos no se [expedirán] concesiones”. Por el contrario, la Ley Reglamentaria respectiva “determinará la forma en que la Nación llevará a cabo las explotaciones de estos productos”.

Dado que la constitución federal le abre la puerta a la privatización para la posesión, uso y usufructo de la renta nacional de Pemex a través de explotación de los hidrocarburos bajo el mandato de una ley secundaria. La verdad es que la soberanía de la nación está en peligro.

No podría decretarse en el futuro la inconstitucionalidad de la ley reglamentaria debido a que sería reflejo fiel del mandato que expide u otorga la constitución federal en el futuro. El debate se concentraría sí esta reforma pasaría como la propone el presidente de México.

Toda vez que el TLCAN en su artículo 602 prescribe que México se reserva para sí mismo, la inversión en la exploración, explotación refinación y procesamiento de petróleo crudo y de gas. Lo peor de esto es que se le otorga facultad de interpretación al Consejo de Administración.

Sabemos que este consejo actúa bajo la supervisión y rectoría del Ejecutivo federal
La esperanza para que no se apruebe este desfalco a la nación con la perdida de la renta y de la soberanía de la nación radica en constituyente permanente. Ojalá y no vendan su conciencia.
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