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Llegaron las reformas ¿y ahora?
Juan Francisco del Real Sánchez 18-12-2013 21:10 hrs

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Liga Corta




Uno de los principales argumentos de muchos analistas, cámaras empresariales, académicos y organismos internacionales ha sido que debido a la falta de reformas de fondo y a la pasividad política se ha estancado el desarrollo del país; por muchos años la falta de reformas estructurales le ha impedido despuntar de la mano de otros países emergentes, ya sea en el aspecto económico o por otra parte en temas de consolidación democrática con las cuales se pueda vislumbrar un gobierno eficaz, una sociedad civil fuerte y una ciudadanía comprometida.

Durante muchos años, la inmovilidad ha permitido que un grupo reducido de políticos y empresarios que tienen privilegios, por ostentar ya sea el monopolio del poder político o económico se opongan a reformas necesarias, como puede ser la laboral o la fiscal la cual mantiene a millones de mexicanos sin la oportunidad de un trabajo.

Ahora ya con las anheladas reformas aprobadas, estas habrán de madurar y reglamentarse, para así verificar cual es la efectividad de cada una de ellas, ya que la mayoría se aprobaron en medio de disensos, síntomas de toda democracia, sin embargo, los costos es contar con reformas que se pueden y no las que se necesitan, después de todo, es de reconocer que existió la capacidad política del gobierno para generar un pacto y luego una negociación con las diferentes fracciones partidistas para salir del status quo.

Ahora se cuenta con cimientos, habrá que edificar los mecanismos que permitan avanzar hacia un desarrollo económico, mayores y más oportunidades laborales, mejor educación, transparencia y rendición de cuentas, mayor inversión, control y por ende una democracia consolidada.

Si lo que se quiere es lograr lo anterior, también las expectativas deben ser mesuradas, las reformas requieren madurez, ya que también son medios de complejos cambios políticos, económicos y sociales, en las cuales podrá existir polarización, resistencia, y debates acalorados sobre las nuevas funciones de los órganos. Se debe tomar en cuenta que los resultados no van a ser inmediatos, pero si son incentivos para que los diversos actores políticos, privados, y sociales participen en la construcción e instrumentación de manera efectiva de las nuevas reformas.

Al final de cuentas, no se trata solo de cambiar las normas ya existentes, sino de adecuarlas en el sentido correcto, de nada sirve trazar un objetivo si se deja a la mitad y no se concreta el cambio. Como mencionaba el escritor premio nobel de literatura Elias Canetti: “Uno no sabe nunca qué va a pasar si de repente las cosas cambian. Pero, ¿sabe uno lo que pasará si no cambian?”
 
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