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Cosas de Jerez
Los industriales de ayer
Javier Torres Valdez 28-10-2013 21:00 hrs

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Liga Corta




Cuando se habla de la crisis de Jerez me viene a la mente la figura de uno de mis tíos cuando me hablaba de lo barato que era la vida en su juventud; claro que por aquellas fecha el salario de los trabajadores era realmente ridículo, pues un maestro albañil ganaba 20 pesos a la semana, pero el kilo de frijol valía solamente 18 centavos y el de maíz 9 centavos.

En lo personal, a mí me tocó conocer las monedas de 1 y 2 centavos, las pesetas, tostones y aquellos pesotes de plata llamados 0.720, número que indicaba la ley de la plata acuñada.

El “domingo” que yo tenía asignado era de veinte centavos, dinero más que suficiente para un niño de 7 años.

Debe decirse que no había mucho en qué gastar y generalmente con ese dinero se compraba fruta o dulces de los que se producían en el pueblo, sabrosas golosinas que no incluían conservadores ni químicos de ninguna especie, si uno compraba un dulce de coco, era porque esa fruta era incorporada al azúcar de su elaboración.

Se conocían los dulces regionales que todavía existen, de biznaga, chilacayote y calabaza, aunque para decir verdad, algunos ya han desaparecido del mercado, como aquellos llamados “trompadas, cortadillos, vaciladoras, pirulines, alfajores y garapiñados”.

En Jerez, estos dulces eran producidos por Don Basilio, quien en un pequeño cuarto que había rentado, donde ahora se encuentra la una famosa pastelería tenía su fogón que atizaba con leña para derretir el azúcar e incorporarle sus ingredientes y elaborar aquellas dulces delicias.

En fechas más recientes hubo otro jerezano también fabricante de dulces, él vendía en la esquina noroeste del jardín, sus amigos de confianza le llamaban El Cenizo y su popularidad fue mayor por aquellos deliciosos dulces de coco llamados “greñudas”, pues gente de otras latitudes hacían viaje a Jerez solamente para adquirir la forma singular de aquellas golosinas.

Las nuevas generaciones nunca deben creer que Jerez siempre ha estado en crisis, pues tuvo épocas en que sin conocer los dólares tuvo un auge insospechado y fue un poco de desarrollo regional.
Aquí existieron hace algunas docenas de años fábricas de ropa, propiedad de Alí Sabag y Aurelio Valdez.

También Melesio Berúmen fue parte importante de la economía, pues no solamente fabricaba hielo y gaseosas, sino también motobombas de combustión interna y antes de las revoluciones de 1910 y Cristera, existieron fábricas de jabón, cigarros, velas y veladoras, pastas, rebozos, cerillos, gaseosas, hielo, muebles, carruajes y un molino de trigo.

Dos cosas acabaron con ese deseo progresista de los jerezanos antiguos: la migración de sus habitantes, primero huyendo del movimiento armado, luego en busca de los dólares y cuando estos empezaron a llegar ya nada fue igual, pues a un porcentaje enorme de paisanos se les acabaron las ganas de trabajar en su tierra y otros sólo se concretaban a esperar la remesa.

Cómo no recordar a todos aquellos personajes hoy desaparecidos, propietarios de diferentes empresas, entre ellos pueden contarse a Salvador Sabag, José de Lara, Francisco Recéndiz, quienes en sociedad auspiciaron la construcción de lo que por varias décadas fue el centro de diversión de los jerezanos: el cine Rex, hoy convertido en un antro en la parte superior y un comercio en la parte inferior.

Ahora cuando alguien pregunta qué produce Jerez, la respuesta puede ser: sólo lástima, pues al paso de los años, la única empresa fuerte en la ciudad (Al Ferrocarril), desapareció por razones que desconocemos, aunque muchos lo atribuyen a la creación de la zona peatonal que asfixió al comercio que se encontraba en torno al jardín principal, éste fenómeno se ha registrado también en otros municipios de Zacatecas, por lo que las autoridades en afán de modernizar los pueblos, los han afectado, pues cuando se realizaron “las mejoras”, no se hizo un estudio completo y profesional del caso.

En los últimos años, los jerezanos en un elevado porcentaje se volvieron vendedores y ahora será el comercio globalizado el que se encargará de darle la puntilla, pero nunca los raquíticos capitales de la localidad podrán competir con los monstruos de la cadena de los Walton, ni las pequeñas farmacias con aquellas que llegaron de otras latitudes, solamente a descapitalizar el pueblo, pues solamente imagine las cantidades que se llevan las refresqueras, cerveceras, abarroteras y farmacias foráneas.

A los jerezanos sólo les toca abrir la bolsa y sacar el efectivo hasta que se agota, pues Jerez sigue sin producir nada y por muchas décadas sólo hemos tenido el sueño de que por ser ésta la tierra de López Velarde, ¿Vendrá el turismo en tropel?

 
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