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Reflexiones
Marquitis
Isabel Orendain 31-07-2014 20:20 hrs

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Liga Corta




Cortesía / La obsesión de tener cosas innecesarias traspasa edades y condición social.
Algunos de nosotros sabemos y estamos conscientes de que estamos viviendo en una época de materialismo, en la que abundan las marcas y muchas veces caemos en las garras de la mercadotecnia; compramos cosas que no necesitamos y hasta nos endeudamos de más, llegando al extremo de no poder pagar.

Tristemente, mucha gente trae esa venda en los ojos y no deja de caer en este materialismo y, aunque tenga el dinero, compra y compra y no para de comprar.

Ahora, desde que va a nacer el bebé nos metemos a la espiral de este consumismo y materialismo.

El otro día estaba compartiendo una mesa con varias señoras que iban a tener un bebé o que tenían a sus niños chiquitos. Empezaron a platicar de sus embarazos, de cómo se sentían, de todas sus experiencias hasta que salió el tema de las compras.

Me quedé asombrada al darme cuenta de tantas cosas nuevas que existen ahora para los bebés, pero lo que más me asombró es que existe un calentador para las toallitas húmedas, ¡no lo podía creer!

La verdad se me hizo un poco ridículo el que existan estos artículos que, para mi humilde opinión, no son tan necesarios.

Seguimos platicando y me llamó muchísimo la atención lo que dijo una señora: “pues el otro día me dijo mi amiga que de todo lo que le compró a su bebé para cuando naciera, solamente había usado la mitad”.

Otra señora platicó que ya hay productos de marca para todas las edades.

Una de sus conocidas, que tiene una bebé de 3 meses, la trae vestida con unos zapatos de marca que cuestan un dineral y que además combina con la pañalera que ella carga, que también es muy cara.

No se puede creer los gastos tan inútiles que en general todos estamos haciendo y, sobretodo, de tantos gastos para los pequeñines que son personitas que ni cuenta se dan, ni les interesa, ni saben agradecer tanto esfuerzo superfluo que los mayores hacemos.

Para colmo, después de esto y ya en familia mi sobrino, que cursa la primaria, le pidió a su mamá que le comprara un cinturón de una marca italiana, y ella le hizo ver que para nada se lo iba a comprar, pues haciendo cuentas con eso podía comprar más de 10 balones de fútbol.

Hay que reflexionar y abrir los ojos, y siempre antes de comprar analizar bien el producto y ver si de verdad lo vamos a usar o, dependiendo de nuestra situación económica, ver si lo podemos sustituir por otro no tan caro.

Es importantísimo enseñarles a los hijos que la gente vale por lo que es y no por la marca que usa.
Por favor, no gastemos lo que no tenemos; no nos hagamos esclavos de las marcas y analicemos sobre todo qué triste es ver que nosotros, y muchísima gente, no seamos felices porque no nos podemos comprar tal o cual cosa.
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