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Mea culpa Juan Carlos Ramos León
Juan Carlos Ramos León 09-02-2014 21:10 hrs

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Liga Corta




Siempre me he preguntado ¿qué será más difícil, perdonar o pedir perdón? La respuesta con la que me he tenido que conformar hasta el día de hoy es que se requiere igual grandeza de alma para una cosa como para la otra.

Esta semana, la congregación religiosa de los Legionarios de Cristo ha hecho pública una petición de perdón por las abominables faltas cometidas por su fundador, el sacerdote mexicano Marcial Maciel Degollado, quien murió hace ya algunos años.

Esta petición de perdón en nada alivia el dolor de quienes fueron sus víctimas. No subsana el daño moral, psicológico y hasta físico que ellas padecieron. Sería ingenuo pretender que así podría ser, como ingenuo es también quien se empeña en llegar sólo hasta este punto y poner a la Legión de Cristo en el banquillo de los acusados.

Yo conocí a Maciel. Yo conozco a la Legión de Cristo. Tengo que admitir que en su momento me resultaba imposible creer todas las acusaciones que se vertieron en su contra a tal grado que llegué a defenderlo públicamente. Mea culpa. Hoy, como lo hace la Institución, pido perdón. Pero, como lo dije al inicio de este párrafo, también conozco a la Legión de Cristo y como pido perdón también quiero pedir que no se le juzgue tan severamente ya que, aunque parezca absurdo, la obra en nada se parece a su fundador.

Tengo la certeza de que árbol malo no da frutos buenos, pero fue hasta hace apenas unos años que comprendí que Maciel no es el árbol de la Legión de Cristo sino solamente una parte del mismo. Ese árbol ha crecido con una solidez impresionante y ha dado abundantes frutos. Empeñarse en poner la lupa sólo en la parte podrida del mismo es una absurda necedad.

Actualmente, la Legión de Cristo tiene presencia en 24 países con importantes obras en los campos de la familia, la mujer, la juventud, la educación, la asistencia social, los medios de comunicación, la cultura, sin contar sus seminarios e institutos de formación religiosa y humana y las misiones de evangelización.

Toda esta información puede obtenerse de su sitio de Internet, pero conocer a la Legión de Cristo es conocer los testimonios de tantos sacerdotes, religiosos, consagrados y miembros de su movimiento de apostolado, el Regnum Christi, cuya grandeza humana no puede ser descrita con palabras.

No pretendo tapar el sol con un dedo y hacer que todo lo bueno que la Legión de Cristo ha aportado a la sociedad sirva de justificación al daño que su fundador causó, pero considero que también es tratar de tapar el sol con un dedo el poner en tela de juicio todos los logros de la obra por las reprobables conductas de una sola persona, se trate de quien se trate.

 
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