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Nuestras tradiciones
Morismas de Guadalupe, 113 años de historia
Víctor Manuel Ramos Colliere 05-10-2013 20:10 hrs

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Liga Corta




Cortesía / En 1900 se representó por vez primera una Morisma en el municipio.
Entre la vasta herencia hispánica enraizada en las tradiciones populares del estado de Zacatecas, se encuentran las Morismas, simulacro bélico que tiene origen en uno de sus coloquios las epopeyas del Rey Carlomagno y los Doce Pares de Francia en el siglo 8. En otro, que en esencia es el principal de la festividad, evoca la lucha contra los otomanos por parte de la Liga Santa al mando de Juan de Austria, en la célebre Batalla de Lepanto.
El triunfo de los cristianos sobre los turcos sucedió el 7 de octubre de 1571; el pontífice Pío V lo atribuyó a la intercesión de la Virgen María en su advocación del Rosario.
Pánuco tiene una de las fiestas de moros y cristianos más antiguas en Zacatecas, donde concurrían cofrades provenientes de lugares aledaños. En 1900 se separa un grupo que representa por primera vez una Morisma en la ciudad de Guadalupe.
Desde hace 113 años, los días 5, 6 y 7 de octubre, y en el mes de junio con motivo de la natividad de San Juan Bautista, se realiza la representación en la ciudad de Guadalupe, donde generación tras generación, hombres y mujeres, viejos, jóvenes y niños, incluso recién nacidos, forman una rica amalgamación cultural, donde sin importar el bando, sean personajes como Roldán, Fierabrás, Felipe II, el rey Selim, o el más modesto carabinero, han mantenido vigente una expresión en la que se amalgaman culturas intrincadas y distantes entre sí mismas.
Lo extraordinario, lo mágico, lo verdaderamente indescriptible, se complementa entre ejércitos con atuendos mudéjar, trajes militares del siglo 18, y hay casos en donde algunos de los batallones cristianos rescatan el vestuario de las tropas tanto francesas como mexicanas que lucharon en la Batalla de Puebla en 1862.
La morisma de Guadalupe es una escenificación única en su género, con parlamentos originales, que se basan a una narración en verso, atribuida a fray Buenaventura Quintero, religioso franciscano del Colegio Apostólico de Cholula, incardinado al Colegio de Guadalupe y quien fue párroco de Vetagrande.
Actualmente mil 600 integrantes de la Corporación de San Juan Bautista, venciendo los embates del tiempo y del espacio, continúan con esta tradición, siendo digno de encomio que se valore en su justo contexto, por conservar el sabor religioso en el que impera el fervor, el gran valor de este esfuerzo por conservar una digna expresión del patrimonio cultural de la ciudad de Guadalupe, Zacatecas.

Cronista de Guadalupe

Por Víctor Manuel Ramos Colliere
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