×


Búsqueda


Introduzca su búsqueda



El Recreo
No tiene la culpa el gober, sino el que lo hace compadre 
J. Luis Medina Lizalde 09-10-2016 23:53 hrs

Compartir

×


Compartir



Liga Corta




Nuestros gobernantes se comportan como nuevos pobres que conservan los hábitos de consumo propios de un status que ya perdieron. 

En plena secuela de la crisis financiera internacional del 2008 y concluido el período de bonanza petrolera de la primera década del presente siglo, se adquiere el súper caro avión presidencial que “no lo tiene ni Obama”, se inicia la construcción de un nuevo aeropuerto internacional, al mismo tiempo que se gasta en remodelaciones costosas del que se pretende prescindir; mantenemos a los ministros de la Suprema Corte más caros del mundo y el INE manda edificar su ostentosísima torre en medio del cuestionamiento a su desempeño como órgano electoral.

En las entidades federativas en donde hay relevo de gobernador salen a la luz escandalosas evidencias de uso infame de recursos públicos. Sirva de ejemplo lo gastado por el desde hace días exgobernador de Quintana Roo, que tan solo en vuelos privados gastó entre tres mil y cinco mil millones de pesos durante su mandato.

Zacatecas no se queda atrás, las finanzas públicas presentan un panorama desolador y las perspectivas presupuestales son más que sombrías. Lo menos que podemos hacer es reflexionar en torno a lo que nos coloca en esta situación y extraer las lecciones correspondientes.

Lo expuesto el martes 4 del presente mes por Jorge Miranda, respecto a la situación financiera heredada por el gobierno de Miguel Alonso, cancela la posibilidad de ”borrón y cuenta nueva”.

Las cifras desmienten el discurso oficial respecto a las finanzas sanas que no le iban a quitar el sueño a Alejandro Tello. Lo peor que nos pudiera pasar es que las revelaciones tuvieran el efecto de “curarse en salud” en cuanto a lo que resulte fallido durante la gestión del recién estrenado gobernador. La responsabilidad es colectiva. 

El narcisismo propagandístico oficial convierte al gobernante en turno en el dueño de todo lo meritorio mientras manda para después transmutarlo en el culpable de todo lo que resultó mal. 

Ambas interpretaciones opuestas de un mismo ejercicio gubernamental son igualmente falaces y retrógradas.

Y ahora se quejan
La política de endeudamiento de Miguel Alonso fue ampliamente respaldada por directivos formales de lo que acostumbramos llamar “Iniciativa privada”, como lo puede constatar cualquier visitante de hemerotecas en la entidad. Lo mismo hicieron dirigentes políticos y con puestos de elección popular cercanos al PRI, entre los que sobresale el entonces senador de la República, Alejandro Tello.

Una parte muy significativa de programas noticiosos de radio y televisión, de periódicos y de opinantes, apoyó por convicción o pago de por medio, las solicitudes de endeudamiento que el gobernador Alonso turnó a la Legislatura correspondiente, aislando y satanizando toda opinión en contra. Las Legislaturas 60 Y 61, ambas de predominio priísta, otorgaron su aprobación a las solicitudes de crédito turnadas por el Ejecutivo, aislando las voces opositores mediante el implacable mayoriteo.

El nuevamente secretario de Finanzas del Gobierno del Estado, Jorge Miranda Castro -había fungido como tal durante un lapso del sexenio de Amalia García-, nos deja claro que el endeudamiento asciende a 7 mil 998 millones de pesos y que hemos pagado 4 mil 313 millones de pesos, de los cuales se abonan a pago de capital tan solo el 34% (1 mil 379 millones 875 mil 212 pesos), porque el 66% restante lo pagamos por comisiones e intereses (2 mil 662 millones 438 mil 624 pesos).

A lo anterior debemos añadir que existen observaciones por casi 6 mil millones de pesos por órganos fiscalizadores de fiscalización y control federales y estatales para entender la expresión de que las finanzas públicas están en” Terapia Intensiva”.

Hamlet Tello
Todo lo anterior se traducirá en la intensificación de la presión social para que la élite gobernante modere sus apetitos salariales y renuncie a sus privilegios más visibles, pero eso no basta. Tello anuncia medidas que semejan aspirinas para el cáncer.

La restricción de celulares, el control de vehículos oficiales y medidas similares, en nada remediarán la situación si no se modifican los usos y costumbres de una élite gobernante de mentalidad patrimonialista, que, para poner un ejemplo, dispone de las plazas laborales para pagar facturas electorales como se hace en estos momentos despidiendo a personas con varios años de antigüedad que habrán que liquidar con cargo al erario, para pagar “compromisos de campaña”.

Curarse en salud o remediar en serio, “quema” mediática o aplicación de la ley, “Ser o no ser, tal es la cuestión”.


Nos encontramos el jueves en El Recreo.