×
×
×


Búsqueda


Introduzca su búsqueda



Eugenio Martínez Bravo, padre de la microdosis
Uziel Gutiérrez 15-01-2015 20:27 hrs

Compartir

×


Compartir



Liga Corta




Cortesía / Foto oficial del doctor Martínez Bravo.
Cortesía / En una reunión con Patricia Padilla y Manuel Varela en el INIVO.
La azarosa vida de un hombre dinámico como el doctor Eugenio Martínez Bravo hace poco sencillo el conseguir datos para la construcción de una biografía amplia.

Sin embargo, logramos recabar algunas opiniones y datos de sus familiares y amigos.

Sirva esta como el inicio del acercamiento a la vida de nuestro personaje, cuyo trabajo fortalece la imagen internacional de la Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ).

El doctor Jorge Eugenio Agustín Martínez Bravo, mejor conocido como Eugenio Martínez Bravo nació en Orizaba, Veracruz, el 19 de noviembre de 1922.

Fue hijo de Eugenio Martínez Lazzari, originario de San Luis Potosí (SLP) y de Soledad Bravo Huesca, de la Mancha, Veracruz.

Formación académica
Su formación básica la realiza en SLP, en 1950 se traslada a la Ciudad de México para concluir la carrera de médico en el año de 1956.

Desde 1954, ingresa al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

En la institución se desempeña como comisionado para la realización de los estudios para organizar el establecimiento de los servicios médicos y de seguridad social.

Fue el iniciador de estos servicios en Chihuahua, Durango, Coahuila y finalmente contribuye a ese mismo propósito en SLP.

La trayectoria profesional y los cargos que desempeñó en este periodo señalan que principalmente fue médico, director administrativo y jefe del Departamento de Riesgos.

Aunque, primordialmente se desempeñó como médico investigador de amplio sentido humanitario.

De 1959 al 60, fue director de los Servicios Médicos del Hospital Regional de Orizaba, Veracruz.

De 1960 al 63, realiza estudios de Posgrado en Radiología y Cancerología, en el Hospital de esta especialidad en la Ciudad de México.

En este periodo también estuvo adscrito como médico en el Instituto de Seguridad y Servicios Sociales de los Trabajadores del Estado (ISSSTE).

Colaboraba con el doctor Fujiyaki, de amplio prestigio y reconocimiento internacional.

Participó con los doctores Rolf Meiners y Miguel Ángel Cruz, del Instituto Politécnico Nacional (IPN), en el movimiento de resistencia al abogar por mejores beneficios para los pacientes, lo que describe que desde temprana edad ejerció su vida de filantropía.

Coordinador operativo en la SSA del 1963 al 66. En este mismo año obtiene la Especialidad en Cancerología por parte de la Universidad de Rocherter, Nueva Jersey, Estados Unidos.

Regresa a la SSA y es titular del Departamento de Higiene y Seguridad Industrial de 1969 al 71.

Su periodo en la cárcel
En enero de 1972 es aprehendido, acusado de pertenecer al grupo de guerrilla de Genaro Vázquez y es trasladado al penal de Chilpancingo Guerrero, donde permanece hasta 1975.

Es puesto en libertad provisional gracias a los esfuerzos de sus hermanos, su esposa Dora Olivares, que se trasladó a vivir con su familia a Chilpancingo, Guerrero; y al encargado de su defensa, el licenciado Valentín Martínez.

Los que convivían en su entorno, recuerdan que la forma de ser del doctor Martínez Bravo nunca cambió, a pesar de estar prisionero.

Siempre prestó ayuda a los reclusos y familiares, a los que daba consulta médica gratuita.

Algunas ocasiones atendía en la misma Enfermería del penal; muchas veces cuando el medicamento escaseaba, lo diluía para hacerlo rendir.

Comentaba el doctor Martínez Bravo que algunas veces funcionaba, otras no tanto, esta experiencia sería la futura propuesta científica para la creación de las microdosis.

De 1976 al 79, la nueva etapa de su vida familiar y profesional, se lleva a cabo en SLP, donde encuentra trabajo como Maestro Titular de Fito Fisiología en la Facultad de Agronomía de la Universidad Autónoma de San Luis Potosí (UASLP).

En este periodo, conoce al doctor José Huerta Peña, director de la Escuela de Odontología de Zacatecas, misma que pasaba por una crisis académica por la situación política interna de la Universidad Autónoma.

La aventura en Zacatecas
El doctor Huerta lo invita a impartir algunos contenidos a los alumnos de Odontología.

Junto con su hermano Jesús, el doctor Eugenio Martínez Bravo se traslada a Zacatecas a impartir sus clases en forma gratuita.

Cada semana se tiene que presentar a firmar en el juzgado de SLP hasta obtener su libertad definitiva en 1978.

Esta situación le permite trasladarse de forma definitiva a Zacatecas y en septiembre de 1980 obtiene su carga de trabajo en la UAZ.

Su desempeño como docente investigador era notable, aunque por su personalidad, no contaba con la estimación de muchos colegas.

Sus estudios preliminares de herbolaria los realizó en estafiate, pasiflora y sangre de drago.

Presentó sus primeros resultados en el Primer Congreso Internacional de Medicina Tradicional, realizado en Cuernavaca, Morelos.

Sus colegas y asistentes relacionados con la temática, quedaron impresionados por la claridad con que expuso sus teorías y fundamentos.

La microdosis
Por la perseverancia y amor a su actividad, generó un ambiente de reconocimiento a nivel nacional e internacional.

Más aún con la creación de su forma terapéutica de curación denominada microdosis, donde recordaba muchos de los resultados con los medicamentos en la prisión de Guerrero.

La microdosis es uno de los proyectos que más imagen y relevancia internacional han dado a la UAZ, a nuestro estado y a México.

En Cuba, Nicaragua, Honduras, principalmente, y en todo Latinoamérica es conocido nuestro país por ser el lugar en que se creó y desde donde se difundió este procedimiento metodológico.

El doctor Eugenio Martínez Bravo falleció el 16 de enero del 2003, dejó la herencia de sus trabajos publicados y libros que dan fe del fruto propio de personajes de trabajo, carácter y bonhomía sin tacha.

Eugenio Martínez Bravo, espíritu luminoso, hombre de ciencia y filantropía perenne.

Cronista de la UAZ
 
Tags