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¿Por qué falla el debate?
Juan Francisco del Real Sánchez 24-09-2014 21:30 hrs

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Liga Corta




En el aspecto público se observa cada vez más el rechazo de los ciudadanos sobre los temas que se debaten en el escenario nacional, no solo en el Congreso de México, en la sociedad en general, incluso de manera internacional parece que los temas de gran relevancia para las personas se reducen a satisfactores personales y no a intereses comunes.

Nos preocupa el ingreso, el trabajo, el estar al frente de un concierto, el viajar más cómodos, pero no elevar los intereses comunes como el arte, la convivencia, el debate y el valor de las cosas.

Menciona Michael J. Sandel, filósofo político estadounidense que “la desilusión con la política se ha hecho más profunda debido que los ciudadanos se sienten cada vez más frustrados por un sistema político incapaz de actuar por el bien público o de tratar las cuestiones que más importan”.

Asuntos de gran contenido como la justicia y ética de los valores compartidos o no por la mayoría.
Denomina que el “triunfo del capitalismo” ha buscado todas las maneras posibles de comprar satisfactores, pagamos por tener el mejor vehículo, mejor celular, obtener un lugar VIP en el cine, incluso pagamos para ahorrarnos las colas, así generamos mayores brechas entre quienes pueden acceder a esos beneficios, y los que tienen que conformarse con esperar el lugar o turno que sus posibilidades económicas le permitan.

Los políticos no se comprometen, buscan salidas fáciles a los grandes temas importantes, dice Sandel: “Se ha drenado el discurso público de toda energía moral y cívica y ha contribuido a la política tecnocrática de mera gestión, que hoy aqueja a muchas sociedades.”

El activar el debate público como la mejor manera de definir qué es lo que nos interesa como sociedad, cuáles son los temas en que podemos intervenir, aquel que nos preocupa a todos y debemos mantener, preguntémonos qué es lo que el dinero no puede comprar.

Existen varios cuestionamientos que debemos realizar, uno de ellos comenta Sandel ¿Deberíamos pagar a los niños para que lean un libro o saquen buenas calificaciones? ¿Es ético pagar a seres humanos para que prueben nuevos medicamentos o para que donen sus órganos? o ¿vender la ciudadanía a inmigrantes que quieran pagar?

Estos y muchos otros temas se deben discutir de manera abierta, clara y de forma explícita.

La democracia no exige una igualdad perfecta, pero sí requiere que los ciudadanos compartan mínimos indispensables en común, por eso es necesario retomar el debate sobre las cosas que realmente nos interesan, los criterios y valores que consideramos necesarios para el curso de la vida.

Presidente de la Fundación Colosio en Zacatecas
Twitter: @jfdelreal
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