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Arterias
Posada
Alvaro Octavio Lara Huerta 16-10-2013 22:25 hrs

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Cortesía / La Casa Municipal de Cultura se unirá a la conmemoraración nacional del centenario luctuoso de José Guadalupe Posada con una muestra en homenaje al artista.
Sin temor a equivocarme, las creaciones de José Guadalupe , en especial las de su última etapa de trabajo, son elementos indisociables de la identidad mexicana y latinoamericana que en imágenes narran y describen un momento social y político a través del arte. La sencillez del personaje contrasta con la extraordinaria técnica y discurso de sus piezas que, llenas de simplicidad, maravillan al mundo entero.

La historia de como persona y como grabador es tan sombría y anecdótica desde su nacimiento que tuvo lugar en el aún territorio zacatecano en 1854, declarándose formalmente tres años después (1857) el estado de Aguascalientes, de donde es artista predilecto.

La importancia del gran creador de estampas mexicanas radica en primera instancia en que ofreció a la sociedad mexicana de finales de siglo 19 una forma de comunicación por medio de su trabajo. Al existir una mayoría analfabeta, los “dibujos” de eran la forma de trasmitir noticias, críticas y eventos.

Su trabajo, que va más allá de sus famosas “Calaveras”, es la crónica visual de la vida cotidiana de un México a punto del estallido social. Sus famosas hojas volantes que pregonaban obras de teatro, conciertos y reuniones dan inicio al oficio, ahora profesión, del ilustrador mexicano. Su paso por los temas religiosos, estampados en bellos trabajos de vírgenes, santos y misales, dan cuenta del fervor católico del Bajío, pues parte de su vida la pasó en el vecino Guanajuato, para trasladarse a la Ciudad de México, donde se consagraría con su trabajo.

“Tan grande como Goya”, diría Diego Rivera cuando su producción y fama social (no así la artística) trascienden los linderos del grabado y se convierten en un instrumento de crítica social a las desigualdades políticas y económicas de las clases sociales, tomando como elemento central la osamenta humana como clara muestra de igualdad biológica y de desnudez del mundo porfirista.

Desde 1900, las críticas cada vez más duras al sistema de gobierno, al aparato financiero y a la poca justicia social de la época lograron hacer de el primer artista latinoamericano en traspasar fronteras para abrirles el camino a Rivera, Orozco, Siqueiros, Kahlo, etc. Su calidad artística no fue valorada hasta después de su muerte en 1913, cuando 30 años después se le realiza su primera exposición en México y en el extranjero.

Desde ayer nos sumamos al homenaje nacional conmemorando el centenario luctuoso de quien es por excelencia un grande del diseño mexicano, que mediante la tinta logró estampar la risa, el dolor, la devoción, el juego y la historia de un pueblo revolucionario convencido que un México Justo es posible.

Hoy la obra de José Guadalupe sigue tan vigente como hace 100 años, los ánimos sociales son los que tal vez han cambiado. Estampas de podrán admirarse en Casa Municipal de Cultura hasta el 7 de noviembre.

 
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