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Pérdida del sentido de pecado
José Manuel Félix Chacón 04-02-2014 21:00 hrs

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Liga Corta




Cuando la presencia de Dios entre los hombres viene a menos, “se pierde el sentido del pecado” y de esta manera puede suceder de hacer pagar a otros el precio de nuestra “mediocridad cristiana”.

Un pecado grave, como por ejemplo el adulterio, disminuido a un “problema de resolver”. La elección que cumple el rey David, se convierte en el espejo ante el cual el Papa Francisco colocó la conciencia de todo cristiano. David se encapricha de Betsabé, mujer de Urías, un general suyo, se la trajo y envió al marido al frente de batalla, causándole la muerte y de hecho perpetrando un asesinato.

Sin embargo, adulterio y homicidio no lo impresionan tanto. “David se encuentra ante un gran pecado, pero él no lo percibe como un pecado”, observó el Papa Francisco. “No le viene a la mente pedir perdón. Aquello que le viene a la mente es: ‘¿Cómo resuelvo esto?’.

El Santo Padre ha dicho que “a todos nos puede pasar esto. Todos somos pecadores y todos estamos tentados y la tentación es el pan nuestro de cada día. Si alguno de nosotros dijese: ‘Pero yo jamás he tenido tentaciones’ o eres un querubín o eres un poco tonto, ¿no? Se entiende… En la vida es normal la lucha y el diablo no está tranquilo, él quiere su victoria”.

“Pero el problema más grave en este pasaje no es tanto la tentación y el pecado contra el noveno mandamiento, sino cómo reacciona David. Y aquí David no habla de pecado, habla de un problema que debe resolver. ¡Esto es una señal! Cuando el Reino de Dios viene a menos, cuando el Reino de Dios disminuye, uno de los signos es que se pierde el sentido del pecado”.

Cada día, rezando el “Padre Nuestro”, pedimos a Dios “Venga Tu Reino”, lo que quiere decir “crezca Tu Reino”. Cuando en cambio se pierde el sentido del pecado, se pierde también “el sentido del Reino de Dios” y en su lugar, subrayó el Papa, surge una “visión antropológica súper potente”, aquella por la cual “yo puedo todo”.

“¡La potencia del hombre en lugar de la gloria de Dios! Éste es el pan de cada día. Por eso la oración de todos los días a Dios ‘Venga tu Reino, crezca tu Reino’, porque la salvación no vendrá de nuestras picardías, de nuestras astucias, de nuestra inteligencia para hacer negocios. La salvación vendrá de la gracia de Dios y del entrenamiento diario que hacemos de esta gracia en la vida cristiana”.

El Papa Francisco dijo luego que “el pecado más grande de hoy es que los hombres han perdido el sentido del pecado”, recordando la célebre frase de Pío XII y después dirigió la mirada a Urías, el hombre inocente mandado a la muerte por culpa de su rey. Urías, dice el Pontífice, se convierte entonces en el emblema de todas las víctimas de nuestra inconfesable soberbia.

Dice el Papa “Les confieso, cuando veo estas injusticias, esta soberbia humana, también cuando veo el peligro de que a mí mismo me suceda esto, el peligro de perder el sentido del pecado, me hace bien pensar en los tantos Urías de la historia, en los tantos Urías que también hoy sufren nuestra mediocridad cristiana, cuando nosotros perdemos el sentido del pecado, cuando nosotros dejamos que el Reino de Dios disminuya”.

 
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