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Alcanzar un sueño
Huberto Meléndez Martínez 23-09-2013 22:10 hrs

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Liga Corta




Dedicado a los estudiantes de primaria y secundaria.

“Maestra, yo voy a ir a Mérida. ¿qué debo hacer para poder ir?”

Esta pregunta la hacía el niño de sexto grado de primaria de Jerez, Adrián Rodríguez Arellano, a la maestra Magdalena, quien informaba al grupo, sobre la convocatoria de un concurso de resolución de problemas matemáticos.

En el documento se establecían los mecanismos de participación. Se trataba de resolver problemas mostrando por escrito, los procesos de resolución, los cuales implican una formación y habilidad específica para ello.

Primeramente debía ganar cinco etapas del concurso. En su grupo, luego en la escuela, zona escolar, etapa regional y también la etapa estatal. Se calculaba una participación de cuarenta mil estudiantes de primaria y secundaria.

La conversación se estaba suscitando apenas en la reunión informativa, pero para Adrián se animó al escuchar que la etapa nacional se realizaría en la ciudad de Mérida, Yucatán.

De procedencia muy humilde, su mamá trabaja de empleada doméstica. Su papá, por situaciones de salud está desempleado. Es el menor de tres hijos. Su hermana, la mayor tuvo que suspender sus estudios por falta de medios para seguir en la escuela.

Según la Maestra Magdalena, se trataba de un alumno con desempeño académico sobresaliente en su grupo, pero de ahí a ganar el concurso, parecía muy lejana la posibilidad.

En la jornada ordinaria se esmeraba en terminar pronto sus actividades, y por iniciativa propia se ponía a trabajar. Aprovechaba cada minuto que tenía libre, para hacer matemáticas.

Le preguntó a detalle sobre las acciones a realizar, se propusieron trabajar por las tardes cuatro horas cada tercer día.

En la primera etapa quedó empatado en segundo lugar y luego de haberse sometido a cuatro sesiones de desempate se decidió asistieran a la etapa regional, donde superó a sus compañeros de la escuela y resultó ganador hacia la etapa regional, de la cual salió motivadísimo y muy emocionado. Ya se veía en el concurso nacional. Al término de cada etapa, expresaba orgulloso: Ya ve, maestra, le dije…

Traía esa convicción y se la creyó. Siempre mostró una gran seguridad, no expresaba nerviosismo alguno, sino gran certeza en lo que estaba haciendo.

Pocos imaginaron que podía colocarse entre los mejores 16 resultados de la etapa estatal. Participó en los entrenamientos hacia la etapa nacional, la cual preocupaba a la familia por la situación económica. Sus padres y maestros apoyaron incondicionalmente en la parte moral, afectiva y en los traslados a las diferentes sedes. Estaban decididos a empeñar hasta su casa con tal de que su hijo participara en la etapa nacional.

Se sentía soñado en el aeropuerto. Fue una gran experiencia el concurso y el viaje. La emoción creció cuando desde el avión alcanzaron a ver el mar. Una de las grandes satisfacciones fue el haberlo conocido. Más grande la emoción al subir al podio de ganadores.

Sigue siendo un joven sencillo, transparente, estudioso, responsable, inteligente, sincero y amable. Ahora es mejor persona por las experiencias que ha cultivado.

¿Es posible que cualquier estudiante pueda ser exitoso en el ámbito académico? ¿Cuáles son las componentes esenciales para que esto sea posible?, ¿Existen requerimientos especiales para conseguir éstos propósitos?



*Presidente nacional de la ANPM
huberto3@gmail.com
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