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Realidad y ficción
Mara Muñoz Galván 15-07-2014 21:40 hrs

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Las Muertas de Estado es un texto que muestra los pormenores de la impunidad en los asesinatos de mujeres en el Estado de México. Leer este texto periodístico te remonta inevitablemente a la novela de Roberto Bolaño, 2666, un texto de ficción en el que el autor narra casos de feminicidio en Santa Teresa, nombre ficticio que utilizó para referirse a Ciudad Juárez.

Realidad y ficción se unen para revelar la broma pesada que la justicia en México juega a las mujeres que mueren en manos feminicidas.

El feminicidio es un delito cuya comprobación requiere del conocimiento especializado por parte del Ministerio Público. Es un crimen que denota odio a la víctima por el hecho de ser mujer.

En el cuerpo de la mujer, el asesino deja marca de su desprecio: estrangulamiento, mutilación, tortura. Estos son algunos elementos que hay que cumplir para que un asesinato sea considerado como feminicidio.

Sin embargo, a pesar de que algunos casos demuestran claramente los elementos del tipo penal, nuestros sistemas de justicia en los estados siguen sin reportar este crimen.

El hilo conductor de Las Muertas de Estado y 2666 es la impunidad ante a los crueles asesinatos de mujeres. Las Muertas de Estado presenta casos como el de Mariana, muerta en manos de su esposo, quien simula un suicidio cuando no hay elementos para que aparezca como tal.

Él se vale de su poder como Policía Ministerial del estado de México para torcer la justicia y salir librado de su crimen. En este relato las pruebas son destruidas o no se toman en cuenta, situación que se presenta en la realidad con mayor frecuencia de la imaginada.

En 2666, el autor nos conduce por la lectura de expedientes de mujeres muertas, hace uso de todos los artilugios del lenguaje legal para mostrarnos cómo las autoridades reportan el asesinato de mujeres, tal como si fuera información de un cargamento de reses muertas.

El absurdo juego de palabras en el que estos crímenes de odio se relatan es tomado de la realidad, de una investigación minuciosa que el escritor realizó en los expedientes de asesinatos de mujeres en Ciudad Juárez.

La narración de los hechos en ambas obras es tan kafkiana que nos transporta al absurdo y oscuro relato de El Proceso, en el que el protagonista busca de manera estéril el acceso a la justicia, sumido en una pesadilla de la que jamás logra escapar.

Las Muertas de Estado y 2666 son claras muestras de como el arte y el periodismo se vuelven a encontrar con la impartición de justicia, para revelarnos que, casi un siglo después de que Kafka escribiera su relato, las condiciones ante la ley siguen siendo las deleznables en países como el nuestro. Realidad y ficción en la justicia que se imparte a las mujeres, estos libros son tan recomendables como desoladores.
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