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 El verdadero tabaco
Jaime Lorenzo Barrientos 26-03-2014 22:10 hrs

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El mercado global del tabaco es un negocio valorado en 378 mil millones de dólares, cifra mayor que el PIB de algunos países como Noruega o Arabia Saudí. Sólo el gasto en publicidad en Estados Unidos para que este producto se vea glamuroso es de 35 mil millones de dólares.

¿Qué compone un cigarrillo? Al tabaco ya fermentado, curado y desecado se le añaden varios componentes. Amoniaco, arsénico, alquitrán, cianuro, butano, metano y monóxido de carbono entre ellos. Juntamos todo esto y ya tenemos un cigarrillo listo para comercializar.

¿Y cuál es la composición de la hoja de tabaco? En mayor o menor proporción está hecha de nicotina, mucha menos de la que existe en un cigarrillo, y que consumida en continuas dosis provoca adicción.

La hoja de tabaco es originaria de América. De donde los colonos españoles la llevaron a Europa.

Fumar era una manera de consumir esa planta que no contenía ningún aditivo químico.

También se podía aspirar por la nariz, masticar, comer, beber, untar sobre el cuerpo, soplarla sobre el rostro de guerreros antes de la lucha o se esparcía en campos antes de sembrar.

Volvamos a nuestro tiempo. ¿De verdad fumamos tabaco? La industria tabacalera añade una serie de productos químicos que adulteran su sabor, olor y consecuencias.

La adulteración del tabaco ha llegado hasta el punto de ser el causante directo de numerosas enfermedades, e indirectamente de otras tantas. La culpa de esto la tienen empresas como Philip Morris, Camel Tobacco o British American Tobacco.

Según diversos estudios que maneja el Comité Nacional para la Prevención del Tabaquismo, el 34% de los jóvenes adolescentes empiezan a fumar estimulados por la publicidad.

Las tabacaleras a principios de siglo 20 se centraron en dos sectores: el cine y los niños. El cigarrillo era un emblema del cine desde sus inicios, pero puede deberse menos a la estética que a una extensa campaña publicitaria.

Durante los 80, algunas compañías impulsaron además la asociación entre glamour y tabaco al regalarles cigarrillos a los actores. En el caso de los niños se creó el personaje de Joe Camel, mascota ideada por la compañía tabacalera Camel que aparecía en anuncios dirigidos a este sector.

Fumar cigarrillos no es fumar sólo tabaco. El alquitrán no es natural. El amoniaco no es natural. El tabaco sí lo es.

El tabaco no es la panacea de los problemas, ni mucho menos, pero tampoco es lo que se comercializa. De la planta natural de la que fue sacado ya no queda ni la mitad.
 
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