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Antes de la Batalla
Sonora-Zacatecas
Marco Antonio Flores Zavala 16-09-2013 19:30 hrs

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Cortesía / Plutarco Elías Calles fue considerado como jefe máximo de los grupos que triunfaron en la Revolución Mexicana.
Plutarco Elías Calles (sonorense de 1877-1945 ) fue reconocido como el jefe máximo por los grupos políticos que triunfaron en la Revolución. En 1913, una década atrás de su ascenso al poder en México, Calles vivía en Agua Prieta, Sonora. Allí desempeñaba el estratégico cargo de comisario de policía. Y estaba casado con Natalia Chacón.

Uno de los primeros biógrafos de Calles fue el zacatecano Ramón Puente (nevense de 1879-1939). En los días del ascenso del maximato callista, el doctor Ramón Puente escribió en el libro Hombres de la revolución: Calles (1933): “De los hombres de la Revolución sólo Madero es un trozo de mármol con mayor o menor impureza; los demás son pedazos de arcilla, de barro humilde y tosco, de donde hay que moldear figuras… El barro de donde hay que sacar la figura de Calles ha sido uno de los más duros y resecos, pero, a la vez, de los más persistentes en sus aristas, para modelar con su material el compendio de un carácter entero. Hay en la vida de Calles todo un proceso evolutivo”.

El doctor Puente fue un entusiasta antirreeleccionista en Chihuahua. En 1911 tomó las armas, hasta la caída del gobierno de Porfirio Díaz. Al año siguiente, como maderista, escribió el libro Pascual Orozco y la revuelta de Chihuahua. Luego publicó Vida de Francisco Villa contada por él mismo (1919); Juan Rivera, novela del pensamiento revolucionario (1936); y La dictadura, la revolución y sus hombres (1938).

Por cierto, hasta enero de 1913, el obispo de Sonora era el doctor Ignacio Valdespino Díaz (chalchihuitense de 1861-1928). Sus estudios seculares y religiosos los hizo en Sombrerete y Durango. El papa León XIII lo nombró obispo, en 1902. El arzobispo de Durango, Santiago de Zubiría lo preconizó. Quizá lo hizo con gusto, porque Valdespino fue su alumno en un instituto católico secundario establecido en Sombrerete.

Valdespino permaneció en Hermosillo una década. Luego pasó a la diócesis de Aguascalientes. En Sonora, el obispo opinó sobre política. Lo hizo a través de tres cartas pastorales. En una llamó a la tranquilidad a los indios yaquis (1905); en las otras reflexionó sobre la revolución maderista (1910); y, sobre el Partido Católico Nacional (1911).

No hay referencia de que Calles y Valdespino se trataron. Quizá porque uno era tan escéptico, y el otro algo principal. Tampoco hay indicio alguno de que el profesor Calles, hubiese leído los textos autobiográficos que el obispo Valdespino publicó en El Hogar Católico de Hermosillo. En cambio, los dos sí leyeron al médico Ramón Puente.
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