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Cosas de Jerez
Todo empezó con Andrés Bermúdez 
Javier Torres Valdez 02-10-2013 22:30 hrs

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Todo empezó con Andrés Bermúdez. Sucedió que un día, este presidente municipal de Jerez tuvo la ocurrencia de modificar el Jardín Rafael Páez para darle el diseño de un jardín al estilo de los que abundan en California.

Se ignora si esta afirmación fue con el interés de sacar de sus casillas a los jerezanos que no estaban de acuerdo con sus “puntadas” o si sólo era el deseo de darle trabajo a un señor de apellido Trujillo, quien también era residente en California.

Tampoco se sabe si por órdenes del presidente Bermúdez o si por iniciativa del señor Trujillo, a quien la voz popular bautizó como El Mochárboles, se empezaron a talar numerosos arbustos y aquí empezó la pelea entre un servidor y el famoso Tomate.

En la primera discusión suscitada, le dije al presidente: "Deje de pelar el jardín y le prometo mil rosales".
-Quiero verlo- respondió y fue así como coadyuvé a formar un Comité Proreforestación, integrado por respetables señoras de la localidad.

Fue la gentileza del señor Víctor Infante, quien por entonces era director de Issstezac y la participación de varios connotados miembros del Club de Leones y de Comerciantes Jerezanos que pudimos cumplir nuestra palabra, destinando 800 plantas de rosal para el jardín principal, otras pocas para el Jardín Hidalgo y algunas para la alameda principal.

En esas fechas, el señor Andrés Bermúdez solicitó un permiso temporal para competir por una diputación federal, cosa que consiguió, dejando como suplente en la presidencia a su hermano Serafín, quien impidió que se cortarán más arbustos del jardín, luego se iniciaron tres años de descuido durante la administración de Alma Ávila y otros tres con Eduardo López, quienes, sencillamente, no quisieron o no pudieron darle atención al jardín.

En varios de los prados está la tierra empobrecida y no tiene nutrientes ni para alimentar a pequeñas plantas y lo que ahí se siembre, tendrá un pobre desarrollo y una muerte prematura.

Presidentes anteriores cerraban el jardín en Cuaresma para poder avanzar en los trabajos de poda, reposición de la tierra agotada con lama de la presa de El Cargadero y “composta” y estiércol de ovino.

La poda se efectuaba tomando en cuenta el tipo de rosal, esas plantas se clasifican entre los arbustos, aunque hay también rosales de guía o trepadores.

Quien se encargaba de la poda dejaba unos troncos de 20 centímetros y la planta tratando de reponerse, daba pocas flores y dice alguien que de ello se dio cuenta, que las ramas de la poda se sembraban con “enraizador”, que no son otra cosa que hormonas vegetales y luego al poco tiempo se vendíeron como rosales injertados.

Hace unos días, el presidente, José Manuel Viramontes, recorrió el jardín e hizo la plantación simbólica de unos rosales dando inicio a lo que él llama la rehabilitación de este otrora bello bello.

Lo digo públicamente, José Manuel Viramontes no fue candidato de mi devoción y dudé mucho de sus promesas. Ahora con ésta iniciativa, no puedo menos, que reconocer que para empezar está buscando el modo de reforestar nuestro jardín.

Ahora los pasos inherentes, son sacar a los borrachos y “tamboreros” del interior y propiciar el regreso de la Policía Turística, para sacar también a los que botella en mano se alcoholizan, sentados en los prados como si estuvieran en un día de campo.

“Obras son amores, no buenas razones”

 
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