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Valor de la puntualidad
Huberto Meléndez Martínez 05-05-2014 21:10 hrs

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Liga Corta




Dedicado a las personas que trabajan por mejorar la calidad de vida de este país.

Cuando una persona hace la compra de un artículo, lo busca barato, además de duradero y útil. De igual forma al solicitar un servicio, se espera tener satisfacción completa. Esto es debido a que a todas las personas nos gusta la calidad y la eficiencia.

Si alguna ama de casa organiza a su familia, levantándose temprano para realizar las actividades cotidianas de atención a los suyos, ya sea en los asuntos domésticos como prepararse para incorporarse a una actividad laboral fuera de casa y, detecta que sus productos no corresponden a lo esperado, quizá deba empezar por organizar su rol desde el día anterior.

Muchas personas consideran que las tensiones laborales se deben al cúmulo de acciones a realizar, a la gran cantidad de tareas pendientes o a las funciones conferidas, las cuales difícilmente pueden cumplirse en los horarios asignados, tal vez deba analizar su rol de acciones y deba tomar en cuenta el momento en el cual inicia el cumplimiento de sus responsabilidades. Es seguro que necesita planear mejor.

Cuando un escolar o estudiante que llega a la escuela en el límite de la hora de entrada, o que llega después de iniciadas las labores, suceden dos cosas.

La primera es que tal vez sus emociones acentúen sentimientos de fallar en sus actividades, lo cual es indicador de ser una persona con nociones de responsabilidad. Se esfuerza en ponerse a tono en las acciones ya iniciadas.

La segunda es que probablemente la falta pase desapercibida y se mantenga inamovible, ignore la importancia de atender desde el principio del horario sus funciones. Ese sentido de responsabilidad insuficiente, le coloca como parte de un gran grupo que se desenvuelve en un ambiente de conformismo y mediocridad. Este tipo de personas no abonan a la construcción de una comunidad eficiente.

En una gran cantidad de instituciones se abusa del margen de tolerancia en la hora de la entrada. La norma dice que habrá 10 minutos para registrar asistencia, pero este criterio debe aplicarse solo en casos extraordinarios.

Para fines prácticos, ser puntual es llegar minutos antes de la hora establecida. La cantidad de minutos depende de la personalidad de los individuos, siendo mayor el número, en proporción a quienes desde la infancia, les fue cultivado el valor del respeto hacia el tiempo del prójimo.

Dice Nicolas Boileau: “Procuro ser siempre muy puntual, pues he observado que los defectos de una persona se reflejan muy vivamente en la memoria de quien la espera”.

La primera componente de la calidad es la puntualidad de las personas que intervienen en la generación de un servicio o en la producción de bienes materiales.

Si una persona llega puntual a su trabajo, a sus estudios o sus citas, las probabilidades de éxito son mayúsculas, pues tendrá tiempo de saludar a sus compañeros, de tener la tranquilidad que se necesita en su estado de ánimo, para iniciar satisfactoriamente la jornada que se avecina.
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