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Usted ¿Desde qué edad comenzó a trabajar?

Vivir con/sin conflictos
Sigifredo Noriega Barceló 10-09-2014 00:29 hrs

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Hace años, cuando era estudiante de Teología Moral, abordamos el estudio de los conflictos humanos en sus diversas vertientes: personales, matrimoniales, familiares, grupales, comunitarios, sociales.  

Nos entretuvimos preguntándonos sobre su bondad o su maldad. Muchas preguntas, poca claridad en las respuestas, ayer y hoy. El conflicto hace acto de presencia en todo momento, en cualquier circunstancia de la vida. Lo provocamos nosotros o somos afectados por los de otros y otras. 

Los sociólogos definen el conflicto como una relación de opuestos. Los teólogos como consecuencia del pecado original y los posteriores. Esto quiere decir que hay que resolver los conflictos; que buscar la resolución de conflictos parece una señal de salud mental-moral-espiritual; que los conflictos nos quitan la paz y provocan guerras pequeñas o grandes, pero guerras, al fin.

En el Evangelio de este domingo, Jesús instruye a los suyos sobre el tema que nos ocupa. Jesús no es ingenuo y sabe que en el seno de la comunidad de discípulos (los de ayer, hoy y mañana) no todo va a ir como se quisiera. Seguir a Jesús no significa dejar de ser personas con todas sus implicaciones personales y sociales, sus broncas, pues. 

En la primera comunidad de discípulos surgieron muy pronto enfrentamientos, puntos de vista encontrados, diferentes lecturas de las palabras de Jesús, diversas formas de entender y situarse ante tradiciones judías y la novedad cristiana, es decir, todo lo que da una ligera o una espesa aroma  a lo que los habitantes del siglo 21 llamamos  conflictos.

¿Qué hacer y cómo tratar al hermano en esos casos? Jesús, el camino, indica el  camino: 1) La reconciliación personal de tú a tú; 2) La reconciliación a través de la mediación de otros (dos o tres); 3) La intervención de la comunidad como último recurso ya que la comunidad es depositaria de cuanto Jesús nos enseñó. 

Si, a pesar de todo, las cosas no mejoran, el hermano se sentirá excluido de la comunidad ya que ha elegido permanecer en su punto de vista y no en el de la comunidad. Pero esto no significa que la comunidad abandone al hermano; más bien deberá expresar el cariño y la misericordia debida a los pequeños y a los pecadores. Es responsabilidad de la comunidad y de cada miembro preocuparse de los hermanos más débiles. La cultura de la ternura y de la compasión, en palabras del Papa Francisco. 

En este contexto de preocupación por los débiles de la comunidad, Mateo sitúa el compromiso de Dios de concedernos cuanto le pidamos cuando nos reunamos en su nombre. La condición es ponerse de acuerdo para pedir algo y cumplir la obligación y ofrecer el perdón y la ayuda a quien lo necesite.  

Las indicaciones de Jesús siguen siendo válidas para todo tipo de conflictos. Solo él tiene palabras de vida eterna y esto no aplica solo a la Eucaristía sino también al sacramento del hermano. ¿Usamos la estrategia evangélica en la resolución de conflictos? El Evangelio siempre es buena nueva. También aplica en tiempos convulsionados, como los nuestros.

Hagamos de las fiestas patrias un tiempo propicio para la reconciliación y la paz.

Los bendigo desde la fiesta de nuestra Señora de los Zacatecas.?
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