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¿Y ahora qué?
Ricardo Gómez Moreno 24-06-2014 21:40 hrs

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Liga Corta




Después de la larga fiesta por la Toma de Zacatecas y de la borrachera por la goleada de 3-1 de México contra Croacia, ayer martes muchos zacatecanos se sentían medio vacíos… ¿Y ahora qué?
Pues sí, luego de la larga celebración en la que se echó la casa por la ventana para el agasajo propio y del invitado especial, Enrique Peña Nieto, quien ni dos horas estuvo aquí, a pesar de que su visita prácticamente impuso un sitio policiaco, Zacatecas amaneció con un letargo dominical.

Pero la testaruda realidad golpea fuerte la puerta y no hay más que dejarla entrar.

El gasoducto, uno de los más caros empeños del gobierno de Amalia García, heredado a la actual administración, parece estar concluido, aunque no se sabe cuándo funcionará.

Dice Patricia Salinas, la secretaria de Economía, que en julio, pero su credibilidad, como la de los demás funcionarios implicados en el tendido de la tubería subterránea, está por los suelos.

Sin embargo, el presidente Peña Nieto lo inauguró, en una apresurada y reducida ceremonia protocolaria, cuyos momentos más emotivos fueron cuando expresó su deseo de que la selección mexicana de futbol tuviera éxito en su cotejo contra Croacia: “(el juego)… será decisivo, como lo fue la Batalla o la toma de Zacatecas para el triunfo de la Revolución; será decisivo este partido para que México clasifique a la siguiente ronda…”.

Más tarde expresaría, en nombre de todos los mexicanos, “nuestra mayor solidaridad, nuestra mayor esperanza y deseos de éxito a nuestra selección nacional”.

El domingo todavía se trabajaba febrilmente en el cierre de las zanjas por donde pasa el gasoducto.

Nada extraño sería que dentro de algunos días vuelvan a romper el pavimento para hacer correcciones o para continuar el trabajo si, como se teme, no fue bien terminado. No obstante, esto sería preferible a que haya problemas cuando comience a circular el gas.

Aparte de las fiestas oficiales por la Toma de Zacatecas, de las que muy valiosas fueron las facetas académica, artística y cultural, preparadas por la UAZ y agrupaciones civiles, la fecha tuvo otra expresión, ésta sí, cargada de contenido social.

Campesinos, maestros, sindicalistas, estudiantes y jóvenes del movimiento YoSoy132 realizaron una gran marcha en el corazón de la ciudad, donde corearon consignas antigubernamentales, repudiaron el excesivo gasto de 400 millones de pesos en triviales festejos y exigieron al gobierno federal el fin del modelo económico neoliberal, y la anulación de las reformas legislativas que están en discusión.

La reforma energética fue la más repudiada, por antinacionalista, y por su implícita amenaza de expropiar tierras para, otra vez, como durante el porfiriato, cederlas a empresas extranjeras.

Bien se advirtió en esa marcha: la Revolución no ha desensillado.
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