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Zidane, un retrato del siglo 21
Eric Nava Muñoz. 19-06-2014 23:27 hrs

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Liga Corta




Cortesía / Escena de Zidane, un retrato del siglo 21, de de Gordon y Parreno.
Douglas Gordon (Glasgow, 1966) y Philippe Parreno (Oran, 1964) filmaron un juego entre el Real Madrid y el Villarreal el 23 de abril de 2005. A diferencia del estándar televisivo de “seguir siempre al balón”, ellos se concentraron en la figura de Zidane.

Utilizaron 17 cámaras en un partido normal de la Liga Española. Según Parreno, la intención era “seguir al principal protagonista de una historia, sin contar la historia.”

Parreno y Gordon utilizaron por primera vez las cámaras panavisión de alta definición y trabajaron con los equipos de producción de Spielberg y Almodovar para registrar este partido.

No era posible establecer un guión, ni prever los acontecimientos del encuentro. La única preparación fue visitar con todo el equipo de producción el Museo del Prado para analizar algunos retratos de Velázquez y Goya.

No es un documental tradicional que relata la infancia de Zidane, el desarrollo de su carrera o su condición de inmigrante. No olvidemos que estamos frente a un retrato. Pero aquí no veremos a un ídolo del espectáculo. 

El diseño de sonido nos deja escuchar su respiración agitada, los pies contra el césped al correr, sus gritos, las exclamaciones del público, comentarios ocasionales de los comentaristas de televisión. 

La música de Mogwai contribuye a crear una cierta intimidad con el mediocampista, a quien a lo largo de la obra, que lo mismo puede exhibirse en una sala de cine o en una galería, vemos secarse el sudor, limpiarse la nariz, escupir, pero siempre atento a un balón que solo toca por un par de minutos.

Esta pieza es una reflexión, en distintos niveles, sobre el paso del tiempo, sobre el retrato en la historia del arte, sobre el futbol y el espectáculo, y especialmente sobre un hombre inmerso en su práctica cotidiana.

A lo largo de la película descubrimos a un jugador que tiene la manía de arrastrar la punta de los pies contra el piso. Mediante subtítulos nos revela que al entrar en la cancha puede escuchar o imaginar que escucha, los comentarios de un espectador a otro, los relojes haciendo tic tac. 

Sabemos también que en su mente está la voz de un viejo comentarista de televisión.

No es el gran relato, ni el juego épico de la consagración. No estamos frente a un héroe, este documental nos muestra a un hombre en un día regular, nos coloca frente la soledad del número 10, aunque lleva en la espalda el 5, Zidane juega la posición clásica del 10. 

El propio Zidane nos recuerda que a veces la magia es muy parecida a la nada.
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