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Zoila Edith Márquez Chiu, alerta roja 
Édgar Félix 16-12-2013 21:30 hrs

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Liga Corta




Nunca en Zacatecas había sido raptado con tanto descaro e inseguridad algún periodista hasta el pasado siete de diciembre cuando un comando de malandros integrado por dos hombres y dos mujeres, secuestraron, ante varios testigos a la periodista Zoila Márquez, quien laboraba para el portal lineainformativa.com -según informó el corresponsal de La Jornada, Ernesto Martínez-. El procurador estatal, Arturo Nahle, asegura que “no hay indicios” de que se trate de un secuestro porque “ningún familiar ha recibido llamadas para pedir rescate”.

Tal vez tenga Nahle García toda la razón jurídica para sustentar su declaración, pero es una falta de respeto a la inteligencia y tiene todo el tinte de burla en un momento delicado para la imagen de la entidad, además de enviar un mensaje de incapacidad por la falta de garantías para los periodistas que laboran en la entidad.

Se han encargado de propagar por columnas y algunos medios que la desaparición de Zoila Márquez no obedece a asuntos políticos o del narcotráfico porque la periodista atendía asuntos de la sección de sociales del medio para que laboraba. Vaya arrogancia para desestimar el trabajo de los reporteros.

Como si cubrir sociales, cultura o alguna sección de interiores de algún medio de comunicación fuera poca cosa.

En lugar de aportar elementos del cómo fue raptada la periodista Zoila Márquez -entendemos que habría información delicada que no puede darse a conocer para evitar entorpecer las investigaciones, si es que las hay- la Procuraduría estatal no ha abierto ninguna línea de investigación por motivos profesionales. La organización internacional de protección a periodistas Artículo XIX, ha informado que Zoila Márquez además de fungir como reportera era editora de Línea Informativa, “dando cobertura a temas de información general y sondeos ciudadanos, y que uno de los últimos temas que cubrió fue la huelga de estudiantes de la Escuela Normal de Zacatecas”. Además, hace un llamado a las autoridades “a no descartar su ejercicio periodístico”.

Hasta el momento Zacatecas había permanecido con saldo blanco en atentados contra periodistas ante la ola de violencia del narcotráfico a nivel nacional, pero la actuación de las autoridades estatales deja muchísimo espacio para la especulación y la falta de seriedad en las investigaciones con el primer caso. Más que las del gobierno de Veracruz y Tamaulipas, y eso ya es mucho qué decir.

Tratar de desestimar la importancia del secuestro de un periodista, de denigrar, inclusive, el ejercicio profesional del afectado y de abrir grandes frentes para especular del caso, como ha ocurrido en Zacatecas con nuestra compañera Zoila Edith Márquez Chiu, es indignante para el gremio. Es una lástima la actuación de las autoridades de justicia local, quienes han sido acusadas por los familiares de la afectada, por tratar de sembrar chivos expiatorios. El colmo, en un momento tan delicado.
 
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