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Zona de confort
Juan Carlos Ramos León 28-09-2014 22:00 hrs

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Hay una imagen que ha influenciado significativamente mi forma de pensar.

Es un dibujo sencillo en el que se aprecia un círculo pequeño en cuyo interior pueden leerse las palabras “tu zona de confort”; a su lado se encuentra otro círculo, unas 10 veces más grande, que contiene la frase “donde ocurre la magia”.

Con ello me han quedado claras tres cosas: primero, la magia y la zona de confort están en dos sitios diferentes; segundo, para ir a donde está la magia hay que salir de la zona de confort y, tercero, en el lugar en donde ocurre la magia suelen existir infinitas posibilidades en comparación con el reducido espacio que representa nuestra zona de confort.

Admito que, como casi todos los mexicanos, fui educado bajo el pensamiento: “lo importante no es ganar, sino competir”. Después hubo quien me enseñó, en palabras de Vince Lombardi, que “lo importante no es ganar; es lo único”.

Cuestión de culturas; cuestión de mentalidades. ¿Qué hace la diferencia entre una persona ganadora y la que se sienta en la tribuna a verla? Que, para la primera, solo existe la opción de ganar y por eso está dispuesta a salir de su zona de confort una y otra vez para buscar la magia, y de la segunda mejor ya ni hablamos.
Por lo general los mexicanos jugamos a no perder. Y por eso perdemos. Y, por ejemplo, en el futbol, cuando vamos contra un equipo fuerte no falta quien diga: “deja tú que no ganen, ya con que no pierdan”.
Los mexicanos le tenemos tanto miedo al fracaso que por andar cuidándonos de él nos volvemos sus cónyuges, hasta que la muerte nos separe. Y nuestro único consuelo es que siempre logramos encontrar a otro que está más amolado que nosotros; de ahí la máxima del mexicano: “lo importante no es ganar sino hacer perder al otro”.

¿Qué pasaría si nos quisiéramos volver ganadores; si, por ejemplo, dejáramos de escuchar tantas canciones que solo dejan ver la profunda depresión en la que nos encanta vivir, al más puro estilo de “viva mi desgracia”?

¿Qué tal si, en lugar de enojarnos porque al vecino le va bien y tiene coche y casa nueva, ponemos manos a la obra y hacemos nuestro propio plan de vida en el que, partiendo de un humilde análisis de nuestras propias capacidades y cualidades, visualizamos todas aquellas condiciones en las que quisiéramos vivir y luchamos por alcanzarlas desterrando cualquier brote de “nosepuedismo”?

Volvámonos magos, pero eso solo se puede lograr abandonando la zona de confort. Y eso duele, pero no hay beneficio sin sacrificio. En palabras de Steve Jobs: “todo a tu alrededor fue creado por personas que no fueron más inteligentes que tú y tú puedes cambiarlas, puedes construir por ti mismo cosas que otras personas puedan utilizar”.

Ciudadano de a pie
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