

Julia Olguín también pidió licencia.. | Foto: Cortesía.
El Runrún de hoy, domingo 21 de junio del 2026.
De manera paulatina, pero constante, han comenzado a caer las solicitudes de licencia de los legisladores de Morena interesados en participar en el proceso interno para convertirse en defensores de la transformación en Zacatecas. El primero en dar el paso fue Ulises Mejía Haro, marcando el inicio de una ruta que ya se anticipaba intensa dentro del movimiento guinda.
Posteriormente se hizo pública la intención de Verónica Díaz de solicitar esta misma semana su separación del cargo. Más tarde llegaron las licencias de Julia Olguín Serna y José Narro Céspedes, confirmando que la contienda interna avanza con rapidez y que los aspirantes buscan cumplir puntualmente con los requisitos establecidos por su partido.
A esta lista se sumará con toda seguridad la ex secretaria de las Mujeres, Zaira Villagrana Escareño, y no se descarta que alguna otra figura decida incorporarse de última hora al proceso. Todos ellos, al pertenecer a Morena, deben acompañar su solicitud de registro con la licencia aprobada por el Congreso de la Unión.
Distinta es la situación de Geovanna Bañuelos y Carlos Puente Salas, quienes, al militar en el Partido del Trabajo y el Partido Verde, respectivamente, no están obligados a separarse de sus cargos. Así, salvo alguna sorpresa de último momento, serían siete los aspirantes de la coalición que buscarán posicionarse en la carrera política estatal que ya comenzó rumbo a la gubernatura.
Informes legislativos medirán fuerza rumbo a los registros
Las solicitudes de licencia que se presentaron en las últimas horas, serán apenas el primer movimiento visible de una disputa política que entrará en una fase decisiva rumbo a los registros del próximo sábado. Antes de ello, dos actores con aspiraciones vigentes aprovecharán sus respectivos informes legislativos para enviar mensajes de fortaleza, capacidad de movilización y respaldo político en Zacatecas.
El primero en someterse a esta prueba será el diputado federal Ulises Mejía Haro, quien este domingo rendirá su segundo Informe Legislativo en el Hotel Don Miguel. Más allá del protocolo institucional, el evento representa una oportunidad para mostrar músculo político mediante una convocatoria que, según las expectativas de sus operadores, podría registrar una asistencia multitudinaria.
La lectura política será inevitable, ya que el tamaño del respaldo social y la presencia de liderazgos serán observados con atención por aliados y adversarios.
Un día después, el lunes, tocará el turno a José Narro Céspedes, quien en el mismo escenario presentará su informe de actividades legislativas. El legislador buscará igualmente proyectar una imagen de fortaleza territorial y capacidad de convocatoria, enviando señales claras de que mantiene vigencia en el tablero político estatal y que cuenta con estructuras capaces de respaldar sus aspiraciones futuras.
En ambos casos, los informes marcarán el cierre de un ciclo como legisladores federales, pero también el inicio de una nueva etapa de reposicionamiento político con la mirada puesta en los procesos electorales del próximo año.
La asistencia, los mensajes y los respaldos que logren reunir serán interpretados como indicadores del peso específico que conservan dentro de sus respectivos grupos.
Mientras tanto, otros aspirantes mantienen definiciones pendientes y evitan adelantar movimientos. Sin embargo, todo apunta a que las próximas semanas estarán marcadas por intensas negociaciones, reacomodos y demostraciones de fuerza. La carrera política ya arrancó y, a estas alturas, parece que nadie tiene intención de detenerla.
Verónica Ivette asume Auditoría Superior del Estado
Los tiempos llegaron. Este lunes 22 de junio, salvo una resolución judicial de última hora que cambie el escenario, Verónica Ivette Hernández López de Lara tomará las riendas de la Auditoría Superior del Estado.
Con ello concluye una etapa de 14 años marcada por el control político ejercido por Raúl Brito Berumen, quien logró convertir al órgano fiscalizador en una herramienta utilizada para castigar adversarios del poder en turno y, al mismo tiempo, proteger y premiar a aliados y amigos.
La llegada de la llamada “fiscal de hierro” ha despertado grandes expectativas entre los sectores que demandan una auténtica rendición de cuentas. El principal reto será demostrar que la fiscalización puede ejercerse con independencia, profesionalismo y sin motivaciones políticas, recuperando la credibilidad de una institución cuya imparcialidad fue constantemente cuestionada.
Por ello, no son pocos los que hoy observan con preocupación el cambio de mando. Ayuntamientos, organismos públicos y todos los sujetos obligados a transparentar el uso de los recursos estatales saben que una nueva etapa está por comenzar. Cada peso gastado deberá justificarse con rigor.
A menos que algún juzgado emita una resolución inesperada en las próximas horas, el triunfo legal de Verónica Ivette Hernández López de Lara es inevitable. Todo apunta a que será la nueva auditora superior del estado y que iniciará una gestión bajo el escrutinio de altas expectativas ciudadanas.
Oaxaca define futuro de la CNTE; mientras Zacatecas debate su rumbo
El levantamiento del plantón de la CNTE, tras los acuerdos alcanzados con la sección 22 de Oaxaca ha reconfigurado el escenario del movimiento magisterial, pero también ha abierto un debate sobre la verdadera representatividad de sus dirigencias estatales, particularmente en entidades como Zacatecas, donde las decisiones parecen oscilar entre la consulta real a las bases y la conducción de liderazgos cada vez más cuestionados.
Mientras Oaxaca mostró capacidad de organización, negociación y definición colectiva, otros estados como Zacatecas enfrentan una lectura distinta de su propio papel dentro del movimiento. La pregunta que emerge no es menor: ¿quién decide realmente los rumbos de la protesta, las bases o las dirigencias que dicen representarlas?
En Zacatecas, la expectativa de someter a votación el levantamiento del paro indefinido revela una estructura interna que, lejos de ser homogénea, parece fragmentada y sujeta a presiones externas e internas.
Para algunos sectores, las dirigencias han perdido capacidad de articulación y se han convertido en intermediarios más preocupados por administrar conflictos que por encauzar verdaderas demandas colectivas.
La comparación con Oaxaca resulta inevitable. Allí, la cohesión permitió obtener resultados concretos y acelerar decisiones. En contraste, en Zacatecas la falta de claridad estratégica ha generado incertidumbre entre docentes que no siempre se sienten adecuadamente representados en las mesas de negociación.
Este escenario plantea un problema más profundo sobre la distancia creciente entre dirigencias sindicales y bases magisteriales. Cuando las decisiones se perciben como verticales o desconectadas de la realidad local, la legitimidad se ve cuestionada, y con ella la capacidad de negociación frente al Estado.
El reto para Zacatecas no es únicamente definir si levanta o no el paro, sino reconstruir la confianza interna. Sin representatividad efectiva, cualquier acuerdo corre el riesgo de ser visto como impuesto, y no como resultado de una voluntad colectiva genuina.
Dinero para educación, no para dirigencias
El secretario de Educación, Mario Delgado, aclara una diferencia fundamental en el manejo de los recursos públicos. Los apoyos acordados con la Sección 22 de Oaxaca están destinados a fortalecer el sistema educativo, atender demandas laborales de los trabajadores y mejorar las condiciones de las escuelas, no a entregar dinero directamente a los dirigentes sindicales.
La precisión es importante porque durante años se ha intentado confundir a la opinión pública haciendo creer que las negociaciones entre gobiernos y sindicatos terminan beneficiando a las cúpulas gremiales. En el caso de Oaxaca, la propia autoridad federal ha explicado que los recursos tienen un destino específico y verificable: la educación y los trabajadores.
En Zacatecas la situación es distinta. Aquí existen acuerdos previamente establecidos que ni siquiera han logrado cumplirse en los términos pactados. Lo preocupante es que quienes participaron en esas negociaciones ahora parecen incapaces de exigir el respeto a los compromisos adquiridos o de garantizar su aplicación.
La educación necesita resultados, no discurso. Los recursos públicos deben traducirse en beneficios para las escuelas, los docentes y los estudiantes. Oaxaca demuestra que los acuerdos pueden orientarse al fortalecimiento educativo. Zacatecas, en cambio, sigue enfrentando el desafío de hacer valer compromisos que con el tiempo han quedado en el olvido.
Runrunazos
La Universidad Autónoma de Zacatecas (UAZ) ofrecerá en enero 90 lugares en la Unidad Académica de Medicina Humana, campus Fresnillo, a los alumnos que cursen el semestre integrador y obtengan los mejores resultados en el examen del Centro Nacional de Evaluación para la Educación Superior. Alfredo Salazar de Santiago, coordinador de Ciencias de la Salud de la UAZ, informó que estos espacios son adicionales a los 240 estudiantes admitidos para el semestre agosto-diciembre en el campus Zacatecas.