

El Runrún de hoy, jueves 02 de julio del 2026.
El proceso de admisión en las escuelas normales de Zacatecas, donde 665 jóvenes quedaron sin lugar frente a 605 aceptados, muestra una falla estructural que va más allá del ámbito educativo. La limitación de espacios no solo es un problema académico, sino también un factor de riesgo social y de seguridad pública.
Cuando la Universidad Autónoma de Zacatecas y las normales no logran absorber la demanda creciente de aspirantes, se abre una brecha peligrosa que deja a cientos de jóvenes en la incertidumbre.
Esta situación convierte a la educación superior en un reto para el gobierno en materia de prevención del delito. La falta de oportunidades educativas facilita que grupos delictivos encuentren terreno fértil para la captación de jóvenes, ya sea de forma coercitiva o por ausencia de alternativas.
Mientras no se amplíe la oferta educativa y se fortalezcan las instituciones formadoras de tanto de de docentes como de jóvenes, la promesa de seguridad seguirá siendo incompleta. No bastan los discursos de equidad e igualdad en el acceso cuando la realidad muestra exclusión sistemática.
Garantizar un lugar en las aulas es también garantizar que la juventud no sea arrastrada por la violencia. Sin inversión educativa real, la seguridad juvenil seguirá siendo una promesa rota estructural. Hablar de que 665 jóvenes se quedaron sin acceso a la escuela, solo en las normales del estado, es una tarea que ahora deben apuntar las autoridades educativas, porque la pregunta natural es ¿dónde terminarán esos jóvenes?
Llegan los programas sociales en tiempo electoral
Con la proximidad del proceso electoral en Zacatecas, las acciones de los gobiernos comienzan a adquirir una lectura política inevitable. Programas como la entrega de semilla certificada impulsada por el alcalde de la capital Miguel Varela Pinedo, o los apoyos al transporte y la regularización de viviendas promovidos por el gobierno estatal, a través del secretario general de Gobierno, Rodrigo Reyes Mugüerza, muestran una agenda social activa, pero también una clara sincronía con tiempos de competencia política.
Aunque los actores no compiten formalmente, por ahora, por el mismo cargo, sí disputan algo más sutil, que es la construcción de capital político en los mismos sectores sociales. Productores rurales, colonos y transportistas se convierten en espacios de alta rentabilidad electoral, donde la presencia institucional busca traducirse en simpatías duraderas.
El resultado inmediato es doble y bastante positivo para la población, ya que por un lado, se atienden rezagos históricos en el campo, la vivienda y el transporte; y por otro, se fortalece la narrativa de cercanía gubernamental en un contexto electoral cada vez más competitivo.
Al final, sin embargo, el impacto más tangible recae en los ciudadanos, que ven resueltos problemas postergados durante años en un entorno donde la política pública y la estrategia electoral suelen caminar simultáneamente en el mismo calendario electoral.
Al final, los beneficiarios del campo del municipio, mañana serán beneficiados de los programas gubernamentales, y los que reciben los beneficios de los apoyos estatales, mañana serán beneficiados de los programas municipales, al final son los únicos que ganan.
La crisis del CAMZAC está lejos de terminar todavía
La salida de Honorio Jiménez e incluso, su posterior jubilación, no significaron el fin de los conflictos internos en el Centro de Actualización del Magisterio de Zacatecas. Por el contrario, las diferencias laborales y las distintas interpretaciones sobre el ejercicio de la autoridad continúan marcando la vida institucional del plantel, ahora bajo la dirección de Adriana Márquez Sánchez.
Las declaraciones de la directora dejan entrever que el problema rebasa un simple paro laboral. Mientras ella sostiene que existe disposición al diálogo y que los docentes rechazan cualquier mecanismo de control administrativo, como el registro de horarios, los maestros mantienen una postura de desconfianza hacia una autoridad que, desde su nombramiento, nunca terminaron de reconocer plenamente.
El origen del conflicto parece estar en una disputa por la legitimidad del liderazgo más que en asuntos estrictamente laborales. La resistencia a la dirección ha permanecido intacta pese al relevo de autoridades y amenaza con prolongar la inestabilidad académica y administrativa del CAMZAC.
En ese escenario, las diferencias difícilmente permanecerán congeladas. Más temprano que tarde, la presión institucional y política obligará a una definición y es que o Adriana Márquez deja la dirección o algunos de los docentes más confrontados, varios de ellos ya identificados con el proyecto político de Ulises Mejía Haro, terminarán por abandonar la institución.
Mantener este clima de confrontación solo profundiza el desgaste de una escuela que requiere estabilidad para cumplir su misión formadora. Los conflictos laborales ya están enfrentados en el terreno político electoral, porque es muy claro que quien encabeza a los manifestantes permanecen en la oposición dentro de MORENA, y la directora es apoyada desde el grupo político que mantiene el control político del estado.
Runrunazos
La reunión del senador Saúl Monreal Ávila con su hermano Ricardo Monreal en la Cámara de Diputados fue presentada como un diálogo para recordar los esfuerzos que implicó fundar y fortalecer Morena en Zacatecas. Sin embargo, en política los mensajes rara vez son casuales. Todo apunta a que Saúl recibió la línea sobre por dónde caminar y a quién respaldar entre los siete aspirantes a coordinar la Defensa de la Transformación en el estado.