

Rocío Nahle, gobernadora de Veracruz. | Foto: Cortesía.
El Runrún de hoy, domingo 11 de diciembre del 2026.
La presentación del llamado Platabús por parte del gobernador David Monreal pretendió enviar un mensaje de avance en uno de los proyectos de movilidad más anunciados de su administración. Sin embargo, más allá de la escenografía y la “prueba” del autobús, quedaron silencios que pesan más que el discurso.
El principal silencio es que la unidad mostrada a los concesionarios y difundida en redes sociales no pertenece a Zacatecas, sino que fue un préstamo del gobierno de Veracruz, donde a nueve meses de haber iniciado su gestión, la gobernadora Nahle García ya puso en marcha su propio sistema de transporte, conocido como “Ulúa”, primero en el puerto de Veracruz y luego en Coatzacoalcos y ya anunció la expansión a Xalapa este mismo año.
La paradoja es aún mayor si se considera que la mandataria veracruzana es originaria de Río Grande, Zacatecas. Fue ella quien envió la unidad de muestra, como si hiciera falta un empujón externo para reactivar un proyecto que existe desde el día uno de la actual administración. La pregunta es inevitable: ¿por qué en Veracruz avanza más rápido que Zacatecas?
Crisis económica persiste pese a aumento salarial
Los datos revelados por el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) muestran una crisis laboral en Zacatecas que se refleja en la economía local . En los últimos doce meses, la entidad no sólo ha mostrado un claro estancamiento productivo, sino también una preocupante pérdida de empleos formales y una ausencia casi total de nuevas inversiones.
Zacatecas perdió mil 111 empleos afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), al pasar de 192 mil 266 en diciembre de 2024 a 191 mil 155 puestos de trabajo en el mismo periodo de 2025. Todo ello representa un retroceso que difícilmente se puede revertir sin un programa de inversión y de promoción comercial e industrial.
La entidad se ubicó entre las 13 con diminuciones, con el 0.6 por ciento, colocándose entre Yucatán y Veracruz con -0.6 y 0.9 por ciento, respectivamente.
En una comparación mensual, Zacatecas también representó pérdidas en los puestos de trabajo con una variación de 743 entre noviembre y diciembre del 2025.
Ante este panorama surge una pregunta inevitable: ¿de qué sirve el aumento al salario mínimo promovido por la presidenta Sheinbaum si el empleo formal en Zacatecas se mantiene a la baja o, en el mejor de los casos, no crece? Es cierto que en el papel los trabajadores “ganan más”, pero en la práctica esa mejora salarial se diluye cuando cada vez hay menos personas empleadas bajo esquemas formales. Menos empleos significan menos ingresos familiares, menor consumo y, por ende, una economía local debilitada.
El balance económico del último año es desalentador. Sectores clave no lograron recuperarse, la generación de empleo fue insuficiente y la falta de confianza para invertir se tradujo en oportunidades perdidas. Sin inversión no hay crecimiento, y sin crecimiento no hay bienestar sostenible.
Zacatecas y su crisis en el empleo
Las cifras presentadas esta semana por el Instituto Mexicano del Seguro Social, respecto a la caída del empleo en Zacatecas no solo son números; son el reflejo de una entidad que se desdibuja en el mapa del desarrollo nacional.
Con una de las caídas más pronunciadas en la generación de empleo formal durante el último año, Zacatecas se posiciona en una caída permanente que parece no encontrar fondo.
La pérdida sistemática de puestos de trabajo no es producto del azar, sino la consecuencia directa de una ausencia prolongada de nueva inversión donde además la inversión existente no ve goma de mantenerse y disminuye.
El panorama para los 20 meses restantes de la actual administración es sombrío. Revertir esta tendencia requiere algo que hoy escasea en el estado y que es la confianza. Sin seguridad jurídica y pública, y sin una estrategia verdaderamente atractiva de promoción que saque a Zacatecas del aislamiento comercial en el que encuentra, la inercia negativa será imposible de frenar.
El tiempo corre. Si el gobierno estatal no logra dar un giro de timón inmediato, el legado de este sexenio será negativo porque habrá iniciado con las empleos formales que con los que con los que termina. La pregunta es: ¿hay condiciones para reconocer el fracaso y cambiar el rumbo?
Mientras Zacatecas cae, Aguascalientes convence a inversionistas
Mientras Zacatecas continúa registrando la pérdida de empleos formales y una economía que no logra despegar, en entidades vecinas como Aguascalientes se anuncian inversiones millonarias que contrastan de forma dolorosa con nuestra realidad.
A menudo las autoridades zacatecanas comparan avances en materia de seguridad con ese estado, pero los resultados económicos muestran que algo no se está haciendo bien en casa.
El anuncio de que Costco construirá en Aguascalientes la tienda más grande que tendrá en México, con una inversión de 100 millones de dólares, generación de empleos y ampliación de servicios, no es casualidad.
Es el reflejo de un entorno que ofrece certeza, promoción efectiva y una narrativa positiva hacia los inversionistas. Allá, pese a los señalamientos sobre un supuesto incremento en la inseguridad, los capitales siguen llegando.
En Zacatecas, en cambio, el discurso oficial no se traduce en más dinero en el bolsillo para los zacatecanos. Falta lograr mejorar la económica, acompañamiento real a los empresarios y, sobre todo, vender una cara amable del estado que hoy no se percibe.
Las inversiones no llegan por inercia, se construyen con confianza, estabilidad y visión. Aguascalientes lo está haciendo distinto. La pregunta es ¿cuánto tiempo más tardará Zacatecas en entenderlo?
Buscadoras en Zacatecas: El reto de localizar esperanza
El reciente hallazgo del colectivo Buscadoras Zacatecas AC en comunidades como El Caquixtle es un crudo recordatorio de la herida abierta que lacera al estado. Mientras el equipo “Escarabajos” localiza restos óseos y fosas clandestinas, queda en evidencia que la sociedad civil está asumiendo riesgos que, por derecho, corresponden al Estado.
Esta crisis humanitaria no solo exige empatía, sino un cambio de paradigma institucional. El enorme reto para las autoridades radica en trascender la reacción burocrática y profundizar en un modelo de búsqueda integral. Es urgente transitar hacia un sistema que no dependa exclusivamente del valor de las familias, sino de una infraestructura forense robusta y protocolos de identificación inmediata.
Para que cada día puedan localizarse más personas, la colaboración debe ser total. No basta con acordonar el sitio; se requiere la presencia de peritos especializados que garanticen que cada indicio se convierta en una respuesta.
La multiplicación de fosas es el síntoma de la impunidad; la respuesta oficial debe ser la eficiencia científica y operativa. Solo mediante una política pública que priorice la verdad sobre la estadística, se podrá dar consuelo a quienes llevan años excavando la tierra en busca de paz.
Runrunazos
El nuevo descarrilamiento de un vagón del tren el pasado viernes en plena zona urbana de la ciudad de Zacatecas volvió a encender las alertas sobre un riesgo que las autoridades han normalizado peligrosamente. Esta vez no hubo daños materiales ni víctimas, pero la fortuna no puede seguir siendo la estrategia de prevención. El paso del ferrocarril por áreas densamente pobladas representa un peligro latente para automovilistas y peatones. Urge una solución de fondo antes de que ocurra una tragedia. Este es otro pendiente que seguramente dejará la actual administración del gobierno del estado cuando en el 2027 termine su responsabilidad.
Fort Worth, Texas —epicentro de una migración zacatecana que sí vota, sí aporta y sí observa— se convertirá el próximo fin de semana en pasarela política rumbo al 2027: Ulises Mejía, Miguel Varela y Verónica Díaz llegan no a escuchar, sino a subirse a la tarima invisible del cálculo electoral, esa donde el aplauso migrante vale oro aunque ya no haya cenas de gala en hoteles emblemáticos como en los viejos tiempos cuando el gobierno buscaba apapacharlos. A la romería se sumaría Jorge Álvarez Máynez, ajustando agenda con oportuno fervor transfronterizo, y la senadora Amalia García, quien ya esta confirmada pues busca no perder presencia. Aunque los clubes migrantes hoy sobreviven con menos respaldo institucional que antes, para la clase política zacatecana siguen siendo un botín simbólico irresistible: pocos reflectores, mucha foto, discursos emotivos y la esperanza —no siempre cumplida— de que la nostalgia también empuje candidaturas.