

Jairo Mendoza.
La presencia de los productores del campo y demás sectores sociales en el bulevar Metropolitano resalta una realidad compartida, la necesidad de continuar fortalecer, principalmente, al sector agrícola.
La jornada del 11 de mayo, en la capital zacatecana, representó un ejercicio de participación ciudadana que resalta la importancia de continuar con canales de comunicación abiertos entre la sociedad y sus instituciones, sin politización. La movilización protagonizada por productores agrícolas, representantes sindicales y diversas organizaciones sociales, que culminó en la Plaza de Armas, nos muestra la vida democrática de una entidad que busca, ante todo, el bienestar común y la estabilidad.
La movilización iniciada en la Facultad de Ingeniería de la UAZ, surge en un contexto de diferencias tras los eventos del pasado fin de semana durante los festejos del Día de las Madres. Si bien la preservación del orden y el desarrollo de la agenda pública son tareas fundamentales del Ejecutivo estatal para el disfrute de las familias, los incidentes ocurridos muestran el reto que implica equilibrar el ejercicio de la autoridad con las expresiones de inconformidad. En este sentido, la marcha de ayer se desarrolló como un espacio para que estas voces fueran escuchadas bajo un marco de orden y respeto.
La presencia de los productores del campo y demás sectores sociales en el bulevar Metropolitano resalta una realidad compartida, la necesidad de continuar fortalecer, principalmente, al sector agrícola. Las demandas por mejores precios y condiciones de compra para el frijol no deben de verse como reclamos aislados, sino como áreas de oportunidad donde el gobierno y los productores deben de continuar colaborando.
El campo es el motor de Zacatecas, y su fortalecimiento es una meta institucional que requiere del esfuerzo conjunto de todos los niveles de administración y de los propios trabajadores de la tierra, lejos de interéses políticos.
La gobernabilidad se nutre de la capacidad de transformar el disenso en diálogo. Institucionalmente, es momento de que la apertura mostrada para permitir el libre tránsito de la protesta se continúe en las mesas de trabajo donde el diálogo sea la prioridad. El Gobierno del Estado tiene ante sí la oportunidad de reafirmar su compromiso con la paz social, gestionando las demandas de los sindicatos y campesinos a través de la política, esa herramienta privilegiada para evitar la polarización, la politización y fomentar el entendimiento.
Zacatecas requiere de unidad para enfrentar sus desafíos económicos y sociales. La movilización del lunes no debe verse como una fractura total, sino como un recordatorio de que el diálogo permanente, entre ambas partes, es la mejor vía para honrar el pacto social. En la medida en que las instituciones y los grupos sociales logren sentarse a construir soluciones viables para el campo y el respeto a las garantías individuales, nuestra entidad podrá caminar hacia una convivencia más armónica y próspera para todos.