

Iván Casas, Abogado Penalista.
El centro del universo debe ser: tu familia, tu trabajo, tu fe, tus amigos, tu salud, crear algo, aprender, amar, etc. La política sólo debe poner las reglas del juego.
Iván Casas
Cuando la política y los políticos se vuelven el centro del universo, es síntoma de que algo anda mal en la sociedad. Es señal de 3 cosas principalmente: estamos confundiendo el medio con el fin; la política es sólo una herramienta. Su trabajo es solamente: administrar lo público para que tú puedas vivir tu vida.
Entonces el centro del universo debe ser: tu familia, tu trabajo, tu fe, tus amigos, tu salud, crear algo, aprender, amar, etc. La política sólo debe poner las reglas del juego.
Pero, cuando los políticos están en cada sobremesa, en cada meme, en cada pleito de WhatsApp, significa que el equipo se adueñó de toda la planta. Eso pasa cuando el Estado y los políticos crecen demasiado. Si necesitas permiso del gobierno para todo, es obvio que vas a hablar de gobierno todo el día.
Invertir 8 horas diarias pensando en el médico delata una enfermedad que no cede. Si piensas ocho horas en políticos, es porque tu autonomía está en riesgo y estas dejando vacíos otros espacios.
Las sociedades sanas tienen instituciones fuertes que no son políticas como la familia, la iglesia, las empresas y las asociaciones civiles; de manera que, cuando esas 4 fallan, le pedimos todo al Estado. Y entonces el político se vuelve papá, cura, jefe y salvador.
Si esperas que el Gobernador te dé chamba, te eduque a los hijos, te cuide de viejo y además te diga qué pensar… lo convertiste en dios. Y ningún humano aguanta ese peso.
Lo más importante de tu vida pasa en 5 km a la redonda: tu casa, tu calle, tu municipio. Ahí resuelves 80% de tus problemas.
Pero si el gobernador o el presidente están en tu cabeza 24/7, dejaste de mirar tu banqueta. Centralizamos hasta la atención.
Roma cayó así: Todo era César. Pan y circo desde el centro. Nadie arreglaba su acueducto local. Al final ni César ni acueducto.
¿Entonces qué estamos haciendo mal?
Haz tu vida interesante. Si tu proyecto personal está bien, el Gobernador o quien sea te da igual un martes a las 3pm.
Resuelve en corto. ¿Bache en tu calle? Junta vecinos. No tuitees al presidente municipal.
Fortalece instituciones no políticas. Iglesia, escuela, empresa, familia. Que esas pesen más que el partido.
Pide un Estado chico. Que haga pocas cosas, pero bien: seguridad y justicia, lo demás, tú.
Cuando la política vuelva a ser ese tema aburrido del que hablas 10 minutos antes de votar, sabrás que la sociedad sanó.
Mientras tanto, si tu cronología es 90% políticos… sí, algo hacemos mal. Pero empieza por ti: ¿qué hiciste hoy que no dependa de ningún político?
Es cuánto.