

Carlos Martin Vásquez Diaz
Continuamos hablando de la fachada de la Catedral Basílica y sus elementos, te invito a seguir esta lectura.
En anteriores entregas, exploramos las primeras dos partes de la fachada principal de la Catedral Basílica de Zacatecas, su contenido, elementos, explicación e interpretación; Ahora deseo continuar con lo que se conoce como el tercer cuerpo y remate de dicha portada.
En este tercer cuerpo, podemos dar significado ya que al estar en la parte superior, actúa como el puente definitivo entre la Iglesia de la Tierra (los niveles inferiores) y el plano celestial (el remate). Tenemos una composición en cinco nichos, destacando al centro la figura de Jesucristo, que se representa de pie, sosteniendo con su mano izquierda el globo terráqueo (orbe) rematado por una pequeña cruz. Esto simboliza su soberanía y el triunfo del cristianismo sobre el mundo entero. También, a su mano derecha, se levanta en un claro gesto de bendición hacia los fieles que contemplan la fachada desde la plaza inferior.
En los otro cuatro nichos, a su izquierda encontramos a los apóstoles, San Judas: Ubicado en el extremo izquierdo, se le reconoce tradicionalmente por portar una hacha o alabarda (el instrumento de su martirio) o un libro; San Simón (el Zelote): lleva consigo una sierra de carpintero, herramienta con la que fue martirizado; San Matías: En el nicho inmediato a la derecha de Cristo, porta una hacha o una lanza, recordando que fue el apóstol elegido para sustituir a Judas Iscariote, también a San Bartolomé: En el extremo derecho, destaca por sostener un cuchillo, símbolo de haber sido desollado vivo durante su misión evangelizadora
Para este tercer nivel, destaca el uso de columnas salomónicas exuberantes que se caracterizan por Fustes Helicoidales: Las columnas que separan los nichos son de estilo salomónico (en forma de espiral), decoración “Horror Vacui“: Fiel al estilo de no dejar ningún espacio vacío, la piedra está labrada simulando hojas de acanto, vides, racimos de uvas, entre otras.
El remate de la portada de la Catedral, representa la gloria celestial mediante molduras mixtilíneas que simulan nubes en movimiento. En su eje central destaca la imponente escultura de Dios Padre sosteniendo un globo terráqueo, símbolo de su soberanía absoluta sobre el universo. La figura divina aparece rodeada por querubines y ángeles músicos que encarnan la alabanza perpetua, mientras que una gran cruz de piedra corona la cúspide del edificio como eje redentor. Teológicamente, este majestuoso nivel superior culmina la lectura vertical de la Santísima Trinidad, consolidando el discurso catequético y estético de esta obra.
Considero ahondar más sobre este remate y las portadas laterales, porque como les dije, requieren un profundo estudio de su significado. Un dato característico de esta portada es la simpatía que genera con los rayos del sol y el color que proyecta, les recomiendo ampliamente acudir a los Balcones que se encuentran en el edificio de enfrente y disfrutar del espectáculo que brinda el atardecer plasmado sobre esta portada.