Logo Al Dialogo
Opinión

Una mujer frente al gigante

Una mujer frente al gigante

Zaira Ivonne Villagrana Escareño.

Ser la primera mujer presidenta no es solo un dato histórico. Es una carga simbólica enorme.

Redacción Zacatecas
|
13 de enero 2026

Zaira Ivonne Villagrana Escareño

Este lunes 12 de enero, México volvió al centro de la conversación internacional. La presidenta Claudia Sheinbaum sostuvo una llamada con Donald Trump para hablar de seguridad, cooperación y soberanía. Más allá de cifras o discursos, ese diálogo mostró algo más profundo: una forma distinta de ejercer el poder. Un liderazgo que no grita, no amenaza y no se esconde, sino que dialoga con firmeza y claridad.

Ser la primera mujer presidenta no es solo un dato histórico. Es una carga simbólica enorme. Cada decisión que toma no solo se mide políticamente, sino por lo que representa para millones de mujeres que hoy se ven reflejadas en el poder. En un escenario internacional tenso, Sheinbaum ha demostrado que el liderazgo femenino no es debilidad: es inteligencia, estrategia y capacidad de sostener la palabra.

En la llamada se revisaron avances en seguridad: menos cruce de fentanilo hacia Estados Unidos, menos muertes por esta droga y menos homicidios en México. Estos datos muestran que gobernar también es construir acuerdos que protejan vidas. Pero el momento clave fue cuando Trump propuso la participación de tropas estadounidenses en México. La presidenta respondió con claridad: no. No a la intervención, sí a la cooperación respetuosa.

Ese gesto define su liderazgo: dialogar sin someterse. Decir no sin gritar. Marcar límites sin romper puentes. También al hablar de Venezuela sostuvo la postura histórica de México: autodeterminación de los pueblos y no intervención. En un mundo donde muchos deciden desde la fuerza, México habló desde los principios. Defender la soberanía ajena es también defender la propia.

Sheinbaum ha establecido cuatro ejes con Estados Unidos: respeto a la soberanía, responsabilidad compartida, confianza mutua y cooperación sin subordinación. Cooperar sin subordinarse resume una visión madura del poder. Además, ha recordado algo esencial: las y los mexicanos sostienen buena parte de la economía estadounidense. Defenderlos es ejercer liderazgo con conciencia social.

Gobernar como mujer no significa gobernar suave. Significa gobernar con humanidad, pero también con carácter. Ser firme sin ser autoritaria, fuerte sin ser violenta, estratégica sin perder sensibilidad. Hoy México camina entre presiones externas y retos internos guiado por una mujer que está cambiando la forma de ejercer el poder.

Porque al final, gobernar no es ganar discusiones ni llamadas. Gobernar es cuidar la vida de la gente. Y cuando el poder se ejerce con dignidad, firmeza y humanidad, estamos frente a un verdadero liderazgo.

reproductor
Tik tak zac S.A. de C.V.- De no existir previa autorización por escrito, queda expresamente prohibida la publicación, retransmisión, edición y cualquier otro uso de los contenidos de este portal.