

Narro, rindió su informe legislativo. | Foto: Cortesía.
En Morena ya empezaron los primeros movimientos rumbo a la renovación de la coordinación estatal.
Hay una regla que aplica tanto en el fútbol como en la política: antes de levantar la copa hay que ganar los partidos. Y para ganarlos no basta con hacer ruido, hay que sumar puntos, convencer a la afición y demostrar que se tiene equipo.
México acaba de conseguir algo histórico en la Copa del Mundo: nueve puntos de nueve posibles en la fase de grupos. Un paso perfecto que confirma que los resultados pesan más que los pronósticos. Mientras el Tri llega fortalecido a la siguiente ronda, en Zacatecas también comenzó otro torneo, uno donde no hay árbitros, pero sí estrategias, estructuras y aspirantes.
En Morena ya empezaron los primeros movimientos rumbo a la renovación de la coordinación estatal. Varios legisladores solicitaron licencia para entrar de lleno a la contienda interna. El silbatazo oficial aún no suena, pero los jugadores ya están calentando, acomodando posiciones y buscando llegar con ventaja al momento decisivo.
Y si en el Mundial los entrenadores aprovechan cada partido para medir el nivel de su plantel, aquí ocurrió algo parecido. Ulises Mejía Haro y José Narro Céspedes rindieron sus informes legislativos. Formalmente fue un ejercicio de rendición de cuentas; políticamente, una oportunidad para medir convocatoria, mostrar músculo y dejar claro quién puede llenar la cancha cuando se le convoca. Porque en política, como en el fútbol, antes del marcador final también se juega el partido de la percepción.
Otro que sigue escribiendo historia es Guillermo Ochoa, quien todo apunta a que volverá a sumar minutos en una Copa del Mundo. Hay carreras que no se explican únicamente por la edad, sino por la capacidad de mantenerse vigentes cuando muchos ya los daban por terminados. En política también existen perfiles que entienden que las campañas largas se ganan con constancia y no con acelerones de última hora.
Y mientras el país vive el ambiente mundialista, Zacatecas también tendrá su propia fiesta futbolera. El próximo 3 de julio, el Estadio Marcelino González recibirá el partido entre México y Nicaragua, un encuentro que vuelve a poner a nuestro estado en el mapa deportivo y que promete una gran respuesta de la afición.
Porque al final, ya sea en una cancha o en una contienda política, el marcador siempre termina imponiéndose. Se pueden ganar aplausos, titulares o tendencias por un día; pero son los resultados los que permanecen. Los equipos campeones y los proyectos sólidos tienen algo en común: hablan menos del triunfo… y trabajan más para conseguirlo.